Cadáveres atómicos (1955)

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Cadáveres atómicos (Creature with the atom brain)
Banderas - EEUU
Año:1955
Duración: 69 min.
Género: Policíaca, Terror y Ciencia Ficción
Director:
Edward L. Cahn
Actores: Richard Denning, Angela Stevens, S. John Launer, Michael Granger, etc.
Más datos en la IMDB

Minisinopsis: Traicionado por sus compañeros, un gangster americano será deportado a Europa. Allí conocerá a un científico que le mostrará el camino para emprender su venganza.

Si ya has visto la película, puedes seguir leyendo.

Uno de mis mayores pasatiempos mientras trabajo es hacer teorías absurdas.  Si alguien se lo pregunta, sí puedo hacerlo a la vez que trabajo porque por un lado ordeno imágenes en el cerebro y por el otro uso el lenguaje, con lo que son dos partes diferenciadas que pueden usarse al mismo tiempo. Lejos de las capacidades del Windows 3.11, como digo, a veces pienso en teorías absurdas. Una de ellas es que el Hombre, desde tiempos immemoriales sabe que La Tierra va a ser destruída tarde o temprano sea por el impacto de un objeto celeste, sea porque el Sol se extinga, sea porque algo varíe nuestra órbita o porque otra galaxia caníval engulla a la nuestra.  Planteado lo cual -que no es tan inimaginable estando un poco al día de los descubrimientos que se están haciendo sobre la Historia de la invención china y los conocimientos de las culturas americanas… bueno, sí que lo es, pero da igual-, se puede llegar a la conclusión absurda -recuerdo: teorías absurdas- de que el Hombre monta guerras para controlar las poblaciones, activar sus industrias y alimentar al Arte.
¿A qué viene esto? A que soy de la opinión -por supuesto, de forma irracional- de que la Guerra Fría se montó con el fin de alimentar a la industria artística estadounidense.  ¿Cómo si no, se explica la enorme producción de películas relacionadas con lo atómico? ¿Ein? De muchas formas, por supuesto, pero esta igual tiene más gracia…

Como todo buen aficionado a la serie b sabrá, Edward L. Cahn es uno de esos directores a los que seguirles la pista puesto que basó su carrera en dicho cine. Y al margen de La invasión de los hombres del espacio (1957) y esta, ya irán apareciendo algunas de sus películas en el blog.  Pero ahora quisiera centrarme en el extraño caso del guionista,  Curt Siodmak, autor de película magníficas como Yo anduve con un zombie (1943) o El hombre lobo (1941) y de cosas como La novia del gorila (1951), que también se atrevió a dirigir. Pero lo perturbador del asunto con respecto a Siodmak es la cantidad de películas que escribió relacionadas con cerebros: Donovan’s Brain (1953), Criaturas atómicas (1955), El cerebro (1962), etc. Amén de las películas relacionadas con Frankenstein, que también tiene que ver con resucitados y cerebros… En fin, no sé, algo pasaba por la mente de este tipo; nunca mejor dicho.

Siento que las feministas van a acabar conmigo, pero es así. Al margen de secundarios muy secundarios, debo hacer mención especial -en sentido negativo, off course- al tándem formado por Angela Stevens (Joyce Walker) y la pequeña Linda Bennet (Penny Walker), quien por aquel entonces debía pertenecer al movimiento ário americano o algo así (véase el fotograma a continuación), lo cual explicaría bastante bien -o al menos me da relativa paz interior creerlo- por qué dan ganas de estrangularla cada vez que abre la boca.

Ahí la tienen, saludando al Führer antes de irse a la cama con su muñeca Barbie Eva Braun, toda rubia ella…  Mírenla, si hasta desencaja la mandíbula como si estuviese comiendo anchoas. Seguramente, con esta imagen añadiré algún adepto a mi causa “Por un cine libre de niños“. Está manipulada, lo admito, pero debía intentarlo.

El guión no es que cojée, sino que se desplaza en un carrito pidiendo dinero con un cartel colgado que reza “Veterano de Vietnam“. Se supone que Buchanam (Michael Granger) es un tipo malísimo que quiere vengarse de quienes le encarcelaron. Es extraditado a Europa (todo el mundo sabe que Europe es un país que está al lado de Turkey, que es un pavo) después de pasar 5 años en chirona en los EEUU. Al salir de la cárcel con la tarjeta del Monopoly conoce a Steigg (Gregory Gaye), que es un científico que está desarrollando experimentos con animales para dominar sus impulsos (¿posible caso de zoofilia?). Bien, se supone que Buchanam, después de pasar años en la cárcel, sale, encuentra a Steigg y le ofrece un pastón para probar sus experimentos en humanos y poder así, llevar a cabo su venganza.
Está claro, ¿no? Buchanam no es un criminal, es gilipollas. ¿Qué hubiese sucedido si Steigg se hubiese dedicado a podar flores? Buchanam no podría haber llevado a cabo su venganza porque jamás se le hubiese pasado por la cabeza contratar a unos matones, cosa que, supongo, sería infinitamente menos costoso que el tinglado que le monta al científico. Y, hablando de dinero, no se sabe de dónde diablos saca su fortuna Buchanam tras su paso por prisión.

Obviando esto que comento, podríamos pensar que el resto tiene coherencia, pero no es así. El principal puntal sobre el que se sostiene la película se supone que son los asesinatos a manos de los cadáveres atómicos pero, como viene siendo habitual en muchas de las películas de zombies o semi-zombies, estos asesinatos son, cuanto menos, de risa.  Afortunadamente llegaron los infectados al cine y la cosa cambió, pero en muchas de estas películas, la idea de que un zombie lento pueda despachar a una persona que puede correr es un tanto irrisoria -véase Zombie Wars (David A. Prior, 2006) para tener un concepto global de lo que esto significa-. En esta película, en concreto, hay dos escenas que pecan de estupidez… o igual es que los personajes son estúpidos, aunque, en cualquiera de los dos casos, se acaba en lo mismo:
– Al principio uno de los cadáveres irrumpe en la casa de Jim Henessy. Este coge una pistola con toda la pachorra del mundo -obvio, porque es un semi-zombie lo que le ataca y es más lento que George W. Bush jugando al Trivial-, le dispara, ve que no le hacen nada los disparos y se queda ahí para que se lo carguen.
– El segundo en morir es MacGraw, que está sentado en su coche mientras se acerca otro de los cadáveres y, en lugar de arrancar el coche y largarse, se espera a que el otro llegue, arranque el volante y le deje sin posibilidad de escape… en coche, por supuesto, que puede salir por la otra puerta y correr.

Y el otro puntal es la reanimación de los cadáveres a través del radio. Claro, todo el mundo, mal que bien, conoce a alguien que ha tenido la desafortunada experiencia de tener que ir a sesiones de radioterapia y sabe que, claramente, la exposición a radiación te hace más vigoroso, como el clembuterol, vaya… Lo curioso también es que, con la cantidad de exposición a la radiación que tienen los cadáveres, no acaben derretidos cual blandiblú.

Con un guión así, está claro que el apartado visual no le va a ir a la zaga. Empecemos con los pequeños fallos para concluir con el garrafal y la mejor escena de la película:
Las supuestas huellas radioactivas en casa de Henessy, son claramente pintura blanca Titanlux Nº78. Es más, yo me atrevería a decir que no es blanco, sino azul celeste tipo Arcángel San Gabriel (Referencia a Los Roper que creo que sólo voy a pillar yo). Vamos, que ni radioactivo ni ná, si acaso con plomo.
Cuando el ejército pone en marcha su maquinaria bélica para intentar detectar la fuente del radio, cada vez que aparecen los aviones lo hacen de 4 en 4, en formación, lo cual hace que me pregunte si los dispositivos que llevan para detectar la fuente sólo funcionan si van en cuatro aviones que vuelen juntos o si, como creo, no tenían otras imágenes de archivo de las que tirar.
La habitación en la que están los cadáveres se supone que tiene un altísimo nivel de radiación -por eso se ponen trajes de apicultores para entrar-. Sin embargo, la entrada a la misma no está sellada ni nada por el estilo, sino que consiste en un agujero cuadrado en la pared que da paso a un túnel fabricado con el plástico que venden en los chinos para resguardar de la lluvia la ropa del tendedero… o para cubrir el suelo cuando pintas en casa, que es para lo que yo la uso y para lo que deberían haberlo usado en la peli para que no les hubiese pasado lo de las huellas.


El gran fallo visual de la peli es la concordancia entre lo que Buchanam ve en la pantalla y los ojos de los cadáveres. Se supone que los cadáveres llevan un transmisor que permite que Buchanam reciba la señal en casa, como la TDT, pero no hay ningún tipo de concordancia entre lo que debería de aparecer y lo que aparece. Por ejemplo, en un momento determinado, uno de los cadáveres persigue en coche a Chet Walker, que se dirige a un aeródromo. Antes de que este entre en el aeródromo y, por supuesto, mucho antes de que lo fuese a hacer el cadáver, Buchanam recibe imágenes de aviones. Pero lo peor no es eso, sino que el plano de los aviones es lateral, mientras que debería de ser frontal… me explico: el cadáver mira al frente, por lo que debería de ver una carretera que lleva al aeródromo, pero lo que ve son aviones “aparcados” que pasan de izquierda a derecha. Lo mismo sucede cuando el cadáver de Dave sale de la prisión, se acerca al coche y al otro lado está Chet: la imagen que recibe Buchanam es un plano largo del coche y Chet acercándose, no a Chet a medio metro de la “cámara”.
El hecho de que nadie se dé cuenta de que Dave es un cadáver atómico es bastante curioso también. Pese a que  Steigg insiste en que ha sido capaz de hacerle hablar con su propia voz para que pase desapercibido… coño, que tiene una cicatriz de un lado a otro de la cabeza que, una de dos, o se ha instalado un buzón de correos o alguien le ha operado el cerebro.


Pero lo mejor de lo mejor de esta película es, sin lugar a dudas, la escena final que es una mezcla de las pelis de Bud Spencer, Dos tontos muy tontosEl Santo contra los zombies. Merece la pena pasar a cámara lenta la escena final y recrearse viendo esos puñetazos al aire, esas granadas lanzadas a diez metros del objetivo -más aún, teniendo en cuenta que antes se había dicho que era muy peligroso utilizar explosivos por el material radioactivo-, esos planos de los cadáveres intentando abrazar a las cámaras como si reconociesen en ellas a sus madres… delirante.

Desde luego -y pese a lo que muchos de los visitantes accidentales de este blog puedan pensar-, Cadáveres atómicos es una peli recomendable. Diablos, esta me la he visto entera y Zombie wars, película que he mencionado anteriormente, la quité a los 20 minutos, ¿qué más puedo decir?

Cutrez técnicaEstrella 3
Cutrez guion�sticaEstrella 4
Cutrez visualEstrella 4
InterésEstrella 3
PuntuaciónGlobal - 5.0

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5 Responses to “Cadáveres atómicos (1955)”


  1. 1 alexis marzo 19, 2010 en 2:13 am

    Pues esta es otra que yo no sabia que existia ni nada. Por eso, ya de entrada, no puedo usar la opción esta de calificarla.

    De todas maneras, y juzgando solo por lo leído, la verdad es que a mi me van más las películas donde los zombis son más zombis, y lo atómico es más… más… lo que sea. Bueno… ¡Mejor dejemos estar eso de “lo atómico”!
    Queee, no se si me explico: Digo que me gustan más los zombis que son más cadavéricos. Que van a la suya, y que no hablan. O que, a lo sumo, hablan más bien poco y, preferentemente, solo de temas gastronómicos (como lo de “Cereeebros…”, o aquello otro de “¿Doonde está mi taaartaa?”).
    Aunque si que me parece un tanto atractivo lo de que se introduzca ahí la superentrañable figura del clásico “científico loco”, de tintes “pulp”… Creo recordar que ya me referí a eso en algún otro rollete de los mios…

  2. 2 Lizette abril 5, 2010 en 10:44 pm

    Hola!
    Estuve visitando tu blog y está excelente, permíteme felicitarte.
    Sería un gusto poner un link de tu blog en mi directorio y estoy segura que para mis visitas será de mucho interés.
    Exitos con tu blog.
    Un beso
    Lizette Quiñones

  3. 3 Don Fofo abril 15, 2010 en 2:45 pm

    Ho YES!!!!!!!!

    De vuelta a las pistas, pero que alegría hombre!!!

  4. 4 Antoniosan mayo 7, 2010 en 5:53 am

    Dios, nada como una buena peli cutre para bajar el bol de arroz! Gracias como siempre!

  5. 5 Dani (blogcaspa) octubre 18, 2010 en 12:04 pm

    Jorge, bienvenido de nuevo!!!

    Precisamente iba a linkarte en mi nuevo post sobre cine de los cincuenta y veo que estás back in action!

    Albricias!
    (se te echaba a faltar, palabra)

    Nosotros también hemos estado bastante parados últimamente.

    Un abrazo!

    pd: Yo también hablaré de esta peliculaza, para mi de las tres mejores de la colección de Atelier 13.


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