El ser del planeta X (1951)

El ser del planeta X (The Man from Planet X)
Banderas - EEUU
Año:
1951
Duración: 70 min.
Género: Ciencia ficción
Director: Edgar G. Ulmer
Actores: Robert Clarke, Margaret Field, Raymond Bond, William Schallert, etc.
Más datos en la IMDB

Minisinopsis: Al descubrir un nuevo planeta que viaja velozmente por el espacio hacia la Tierra, un grupo de personas se dirige a una isla de Escocia para investigar su paso.

Si ya has visto la película, puedes seguir leyendo.

Cutrez de culto

Edgar G. Ulmer es uno de los tipos más desconcertantes de la serie B norteamericana. Tan pronto puedes asombrarte de cómo se puede sacar partido de dos duros haciendo películas estupendas, como Detour (1945) -que recomiendo encarecidamente, pese a su sencillez, a quien le guste el cine negro-, como puedes echarte las manos a la cabeza mientras ves otras. Ejemplos de estas últimas ya puse cuando comenté Más allá de la barrera del tiempo (1960) y por tanto, no voy a repetirlos. Pero sí he de decir que Ulmer es un tipo muy interesante sea cual sea el resultado de sus películas porque tenía un puñado de imaginativos recursos para intentar paliar la falta de presupuesto, lo cual es de agradecer.
Está claro que El ser del planeta X es una producción que más que barata debió de ser financiada a base de que los hijos del dueño de la productora se pusiesen en su calle con un puesto a vender limonada a los viandantes con el reclamo de “Limonada anti-comunista”, “Limonada patriótica” o algo así… no sé, pero seguro que con esos lemas, en la época en la que estaban, habrían sacado para hacer una película de bajo coste sin problemas. Tan de bajo coste fue, que Ulmer tuvo que usar los decorados de Juana de Arco (Victor Fleming, 1948) para situar su historia, que ya me dirán ustedes qué diablos tiene que ver un elefante con un sonajero.
En cuanto a los actores, hay que destacar por maloso a William Schallert (Dr. Mears, menos mal que tiene esa “r”), aunque en realidad, de ninguno de los actores se podría tener una buena referencia a través de esta película. Aunque sean correctos, cuando tienen que poner cara de preocupación o incluso de terror, más parece que se están tomando la tensión y que les aprieta el aparato. El recurso de llevarse una mano o un par de dedos a la boca no sirve de mucho si no viene acompañado por otros gestos… Cosas como estas te hacen desear ponerte una película muda para gozar con las exageradas interpretaciones de sus actores.
Siguiendo con este tema y por acabar con él, al final de la película hay una escena en la que, más que parecer asustada, Margaret Field (Enid Elliot), parece que está sintonizando algo… ¿el qué? Pues para éso pongo el fotograma de abajo… que cada cual saque su propia conclusión.

El guión corre a cargo de Aubrey Wisberg (el GENIO que creó Hércules en Nueva York (Arthur Allan Seidelman, 1970), que espero comentar en el blog) y de Jack Pollexfen (apellido que igual podría hacer referencia a un medicamento del tipo Viagra o a un tipo de valla (fence en inglés) que se pone donde no hace falta decir y no logro entender para qué salvo si te llamas Mandingo). Haciendo honor a su carrera, Wisberg y Pollexfen (lo mal que lo hubiese pasado éste de crío y de no tan crío en España) crean un guión muy justito y lleno de tópicos tan repetitivos que podrían cansar de no ser por la teoría de la vuelta completa. Dicha teoría indica que, si algo pretende una cosa y se pasa tanto como para ser capaz de darse a sí misma una vuelta completa, se convierte en algo completamente diferente a lo que pretendía pero bastante interesante en otros campos. Para entendernos, es el efecto que tienen casi todas las películas de Edward D. Wood Jr.: de mal hechas, están bien hechas en otro sentido (normalmente en el de la carcajada o en el del surrealismo ético y estético). Ésta en particular, no es una película con cuyo guión te puedas partir de risa porque es más insulso que el menú de régimen de Victoria Beckham… o que la propia Victoria, mejor dicho, porque el menú normal debe de ser agua con gas y el de régimen sin gas. La poca gracia del guión reside en algunas de las frases y/o secuencias que lo componen como, por ejemplo:

El personaje de Enid Elliot en sí es el mejor ejemplo de cómo hay que meter con calzador a una mujer en una película para que el héroe se enamore de ella -se enamore de una forma muy curiosa y discreta, por cierto-, sin que tenga ningún tipo de papel relevante en la película salvo soltar perlas como “La falta de talento para cocinar la suplo con la rapidez“. Esta frase resume muy bien cuál es el papel de Enid en la peli, ya que no pinta absolutamente nada ni tiene ningún tipo de cometido salvo representar a la mujer estadounidense sometida al hombre de la época. Absurdo, oiga. ¿No querían ahorrar? Pues se podrían haber ahorrado el sueldo de un actor.


El maloso de la peli, el Dr. Mears, es tan evidente que frases como la que pronuncia John Lawrence (Robert Clarke) al aclarar “Sospecho que Mears es una mala persona“, más que confirmar la maldad de dicho personaje, confirman que el propio John no es excesivamente lelo, pero sólo excesivamente.

Lo realmente fascinante del guión, como en todas las películas B de ciencia ficción, deviene de las explicaciones a cerca de los sucesos principales de la película. Por ejemplo, se afirma que el Planeta X ha sido desviado de su órbita para acercarse a la de la Tierra lo máximo posible -pero sin colisionar, éso sí-; vamos, que para los guiolistos (por supuesto, apócope de “guionistas listos”), un planeta suficientemente cerca de otro no caería en una atracción que lo hiciese colisionar. Yo soy un ignorante del espacio -y de tantas otras cosas-, pero me da que no cuesta mucho informarte aunque sólo sea un poco si te vas a poner a escribir un guión, o pagarle a un loco del espacio para que te resuelva cuatro dudas, que hay teorías básicas que no son precisamente de después de 1950, sino de mucho antes. ¡Diablos, acércate a una Universidad y pregúntale al primer tipo que veas con una calculadora científica en el bolsillo de su camisa!.
Este absurdo del guión queda reafirmado con frases como la que pronuncia el Profesor Elliot (Raymond Bond): “La única diferencia entre el agua y el espacio es la densidad“. Vaya, que el espacio es agua menos densa… por éso los astronautas no salen con patitos de goma en sus paseos espaciales, jo, yo que me quería apuntar a un viaje espacial para llevar un buzo de ésos que van a cuerda. Obviamente, debe de haber en la película como 200 errores más, pero como digo, yo soy un ignorante del espacio y las leyes de la física y sus circustancias… Quizá en el magnífico blog Ciencia vs Ficción se podría hacer un especial sobre esta peli.
Pero la pseudociencia no acaba aquí. El Profesor Elliot y el Dr. Mears, que se suponen autoridades en la materia, al encontrar un objeto espacial -por supuesto, con forma de misil, no con una forma desconocida-, lo someten a pruebas tan complicadas como ponerlo en una balanza romana para ver lo que pesa. Y, ¡oh, se dan cuenta de que el material es más duro que el acero y pesa mucho menos!, pero tras ese descubrimiento, que no piense nadie que se le hacen pruebas más complejas, no, que ahí se queda la cosa, con los dos como hipnotizados por el funcionamiento de una balanza.

Una gran y absurda escena tiene lugar tras la anterior, cuando Enid y John deciden dejar a los científicos con su balanza y dar un paseo. Afuera hay tormenta y se produce un relámpago; John comenta que es posible saber a qué distancia se encuentra una tormenta contando el tiempo que trascurre entre el relámpago y el trueno, así que esperan al siguiente relámpago para ponerse a contar. Afortunadamente para ellos, no llega el sonido de ningún trueno, porque de haber llegado, hubiesen contado el tiempo trascurrido para el primer relámpago y no para el segundo, con lo que en realidad no hubiesen contado absolutamente nada. ¿Me explico? Relámpago… no hay trueno… relámpago… se ponen a contar… si hubiese llegado un trueno, sería el del primer relámpago, no el del segundo.
Pero, quizá, lo más absurdo de la película sea la genial idea que tiene Mears (no me acostumbro a este nombre, que uno, cuanto más viejo se hace, más le gustan las cosas escatológicas) para comunicarse con la patata encapsulada… digo, con el alienígena: como ni el inglés hablado a lo indio, ni los gestos funcionan, Mears deduce que el único lenguaje que podrá funcionar porque es universal es ¡la geometría!. La geometría, vaya, el tipo que inventó el esperanto debe de estar revolviéndose en su tumba y los de Home English y El inglés en 1000 palabras ya ni te cuento. Lo que no me explico es qué le iba a contar al alienígena a través de la geometría; ehm, ¿cómo partir un sandwich cuadrado en dos mitades triangulares para, posteriormente pinchar en ellas dos palillos cilíndricos con sendas aceitunas ovaladas? El caso es que, le explique lo que le explique, Mears logra mantener contacto con un extraterrestre que, más que más avanzado que nosotros, por los gestos que hace y por los sonidos que emite, parece un poco retrasado. Tan es así, que sólo con oir los sonidos que emite durante dos segundos ya te entran ganas de exterminar a toda su civilización.

Y ya pasamos a lo visual porque, aunque el guión sea de traca por simple, amalgamado y poco coherente, lo más vistoso ya está comentado.
Lo primero que cabe destacar es el relleno de los decorados. Como decía al comienzo, parte de ellos corresponden a los de Juana de Arco, pero hay más que no sabría decir si son decorados o no. Lo mejor sería que cada cual viese la película -porque de éso se trata este blog- y opinase sobre la pintura usada para recrear el puerto de la isla y su contraste luminoso con la noche que envuelve al resto del escenario. Sólo decir que yo estaba esperando a que saliese alguien con un mono y un pincel en la mano a darle los últimos retoques.

El recurso de la nave extraterrestre es casi resultón. Ulmer, que era muy listo, decidió que no se entrase en ella y apenas se puede ver entre la oscuridad y la niebla del pantano. Pero aún con éso, se intuye una especie de campana metálica con floripondios (dícese de adornos inútiles que sólo sirven para que alguien se pregunte para qué sirven -valga la rebuznancia-) muy básicos, lo cual no quiere decir necesariamente que sea más feo que pegarle a un padre con un calcetín sucio -véase el ejemplo de Ultimátum a La Tierra-. Lo poco que se ve del interior, por supuesto, poco tiene que ver con lo que cualquiera se podría imaginar que es el interior de un OVNI y mucho tiene que ver con los trastos eléctricos que sobraban en el taller donde el productor llevó a reparar su radio el día que se le rompió.

En este punto me gustaría lanzar una pregunta al aire a ver si alguien -una molécula de oxígeno, quizá- me puede contestar: ¿por qué, cuando aparece una nave alienígena en la Tierra, siempre tiene luces intermitentes? ¿Es que el marciano en cuestión ha dejado un minuto la nave en doble fila para bajar a comprar el periódico, el pan o, lo que es más misterioso, a echar una quiniela? Si es así, ¿de qué equipo son los marcianos? ¿del Los Ángeles Galaxies? Y si le tocase esa quiniela, ¿podría cobrarla? ¿Alguien imagina a un marciano intentando explicarle al del banco cómo se llama y cuál es su DNI sólo con símbolos geométricos? ¿O al del banco intentando decirle que le regalan una batería de cocina si lo mete en una cuenta especial? En fin, son demasiadas preguntas sin respuesta que demuestran, una vez más, que las películas de serie B son muy superiores a las películas de gran presupuesto porque no sólo son entretenimiento, sino que plantean acertijos filosóficos y hasta antropológicos que pocos serían capaces de contestar.

(Lo anterior no era un fotograma de la película, eran mis neuronas suicidándose)
Para describir al marciano tengo dos opciones, de modo que voy a usar las dos (que no se diga). La primera viene de la película, cuando Georgie (Charles Davis) irrumpe en una reunión de lugareños y explica lo que ha visto: “¿Un fantasma?, no. ¿Algo de carne y hueso?, tampoco. Pero sí una horrible criatura con el corazón tan grande como dos o tres, con la piel brillante como una moneda nueva y los ojos más feos que los de un bacalao muerto. (…) El monstruo, con una gran cabeza y una extraña joroba en su espalda“. A pesar de que esta descripción se asemeja con la realidad como Camilla Parker-Bowles a Scarlett Johansson, la pongo porque es probable que es lo que buscasen los guionistas para incluir en su película. Sin embargo, el resultado es más bien parecido a una papa arrugá gigante metida en una pecera, o a un tipo con anorexia provisto de una máscara fabricada con miga de pan y poca paciencia.

Por terminar, diré que El ser del planeta X no es una película mala, pero tampoco es buena. Es simple, más simple que un día sin pan, pero tiene un par de cosas buenas: la primera es el director, que siempre enseña algo más de lo que oculta, y lo segundo, como siempre suelo decir, que es mejor perder 70 minutos de tu vida viendo una película como ésta, que tirado en el sofá viendo cómo dos desconocidos hablan de algo tan interesante como el color de su ropa interior. Al menos, esta película no se hace aburrida en ningún momento.

Cutrez técnicaEstrella 3
Cutrez guion�sticaEstrella 5
Cutrez visualEstrella 4
InterésEstrella 3
PuntuaciónGlobal - 5.5

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17 Responses to “El ser del planeta X (1951)”


  1. 1 Jorge septiembre 15, 2008 en 12:59 am

    No sé si debo pedir disculpas por el retraso en postear de nuevo tras las vacaciones – de los demás, no las mías -, pero por si acaso, y por algún comentario, lo hago.
    Para bien o para mal, el que escribe tiene su vida, como los que leen o hacen como que leen las reseñas que hago, y hay veces que uno no tiene ganas de reírse, de modo que comprenderéis que, en según que circunstancias, es difícil intentar hacer que los otros puedan soltar una sonrisa. Es cierto que hay veces que las reseñas son más sosas de lo habitual, pero considero que, al no ser un crítico de cine ni pretender serlo, lo que sustenta a este blog es comentar las películas con humor. Cuando no hay humor para nada, obviamente, éste no se traslada a lo que pueda poner.
    Sin más, es una somera explicación del retraso.
    Por otra parte, y por no ponerlo como una nueva y muy corta entrada, llevo tiempo rumiando un cambio… más que un cambio es imponer una línea temporal, que sería de 1995 para abajo. Así que habría un par de reseñas, las dos del principio, que se autodestruirán después de escuchar el mensaje.
    Espero que todos hayáis tenido unas buenas vacaciones.

  2. 3 troncha septiembre 16, 2008 en 3:52 pm

    No he leido la reseña todavía, pero me ha hecho mucha ilusión verte de nuevo publicando.
    Si necesitas algo ya sabes donde estamos, solo tienes que pedirlo, de momento te mando mi ánimo por si vale de algo.

    Saludos… muy grandes…y sinceros…

  3. 4 kike septiembre 16, 2008 en 4:31 pm

    ¡Mal! ¡Muy mal! ¡Muy muy mal! EL SER DEL PLANETA X es un clasicazo de la ciencia ficción mundial, que habla sobre el miedo a lo desconocido, la finitud de la vida humana y los misterios del cosmos. Ulmer aprovechó los escenarios de “Juana de arco” y rodó en 3 dias con un presupuesto de risa. Y aun así consiguió UNA PELÍCULA excelente para los años 50 (y, por tanto, recomendable aun hoy). Me temo que tu actitud hacia ella no ha sido la correcta.

  4. 5 Jorge septiembre 16, 2008 en 11:12 pm

    Gracias, Troncha. No puedo decir más.

    Kike, creo que estás siendo más papista que el Papa. Cuando el propio Ulmer -a quien admiro por sacar lo que sacaba con tan pocos recursos- llegó a pedir la absolución por las películas que había realizado por un saco de dinero, incluyendo ésta, tratar de sacarle miga me parece una exageración.
    Por poner un ejemplo muy práctico que, obviamente, nada tiene que ver con ésto, es como que la gente considerase Arte aquellas mierdas en lata que se vendieron en Sotheby’s hace un par de años. Conste que no digo que la película sea una mierda, no lo es en absoluto, pero tampoco es un clasicazo sin igual. Es una película justita.
    Por desbaratar el segundo argumento: Supongo que te gustarán los discos de Tamara… digo Ámbar, porque hablan de temas universales y tan antiguos como el Ser Humano, como son el amor, la traición -y otros que no sé, pero seguro que están allí-… Me parece que muchas veces caemos en la trampa que consiste en pensar que el cine, por el mero hecho de ser cine, no puede ser una basura, o simplemente malo, o mediocre, y de ejemplos pestilentes está llena la Historia de cualquier tipo de Arte y más aún caemos en la trampa de pensar que un director buenísimo no puede tener deslices en su carrera -ésto pasa más habitualmente con la música, la verdad-.

    Salud!

  5. 6 kike septiembre 17, 2008 en 2:27 pm

    Personalmente creo que existe una diferencia serie entre esta película y, por ejemplo “LAS MUJERES GATO DE LA LUNA”. No em gusta toda la sci-fi de los 50, sólo la que considero REALMENTE buena. Y esta lo es. Hombre, hay muchas mejores, “Planeta Prohibido” sin ir más lejos o “La invasión de los ladrones de cuerpos”.

    Respecto a las latas de meirda pues son eso, latas de mierda. Pero es que el autor, al contrario de lo que muchos creen NO se forró vendiéndolas. Se forraron sus herederos. Y cuando él hizo las latas de mierda lo hizo para DEMOSTRAR que incluso una gilipollez semejante podía considerarse arte. Osease, que las cosas no son tan claras como parecen.

    Sobre Tamara prefiero no hablar que mi ni me hace gracia, sólo me produce lástima y arcadas. Pero es que su pseudomúsica apestosa es un zurullo independientemente de lo que hable. Importa también la forma, no sólo el fondo (por eso JAMÁS me interesará Tarkovsky) y yo no considero la forma de “El ser del planeta X” tan repulsiva como un disco de la señora esa.

    Y respecto a lo que digan los autores… te parecerá una memez, pero a mi eso ya me da lo mismo. Lo que importa es la obra. Fíjate en Alan Moore que dice que “La broma asesina” es un comic flojito y es la polla, o George Lucas, como trata de “mejorar” su obra.

  6. 7 Jorge septiembre 17, 2008 en 3:16 pm

    Kike, antes de nada, decirte que ambos ejemplos empleados eran radicalizaciones para que se entendiese perfectamente lo que quería decir. Por supuesto, una lata llena de mierda y una canción de Tamara son la misma lata de mierda y en ningún momento quería compararlas con “El ser del planeta X”, que me parece una película entretenida, pero en ningún caso un peliculón porque cuenta con numerosas deficiencias que hacen que no lo sea. El dinero empleado para rodarla me da lo mismo porque está más que demostrado que con poco dinero se puede hacer una película magnífica.
    Personalmente hago caso a los autores cuando dicen que algo que han hecho es malo, no cuando dicen que algo es bueno. Básicamente porque si no debería tener en un altar a Tarantino, que parece que se ha quitado dos costillas para hacer lo que todos ya sabemos y que últimamente parece que sólo sabe mirarse al ombligo cuando, en su estilo de personajes trabajados y violencia justificada, Peckimpah le da dos mil vueltas.
    Por poner otro ejemplo extremo: A alguien se le ocurre pintar un cuadro metiendo la cabeza en un cubo de pintura y usando el pelo como pincel. Él mismo se dice: Vaya, la forma es original, pero el resultado es el mismo que hubiese obtenido embadurnando a una gallina de pintura y dejándola libre sobre el lienzo o dándole una brocha a un elefante -cosa que ya se ha hecho- vamos, una porquería. Sin embargo, viene otro y le dice que es maravilloso y se lo compra por un millón de euros. ¿Qué piensas del que compra el cuadro?
    Como opinión, me parece muy bien que cada cual tenga la suya. Me parece bien hasta que haya gente que se emocione y se entretenga con las películas de Van Damme. Más que nada porque si no me estaría contradiciendo a mí mismo cuando digo que algunas películas me gustan… ésta, por ejemplo, o la que citas, “Las mujeres gato de la luna”, me parecen películas entretenidas, pero sus carencias me impiden pensar que son unos peliculones, no me empujan a disculparlas por su bajo coste.

    Salud!

  7. 8 Rosenrod septiembre 17, 2008 en 6:23 pm

    Caballero:

    me ha parecido estupenda la teoría de la vuelta completa. Es de lo mejor que he leído y además, ¡totalmente cierta!

    Un saludo!

  8. 9 kike septiembre 17, 2008 en 7:44 pm

    Las mujeres gatos de la luna es una putísima mierda.

    Y que se pueden hacer buenas pelis con poco dinero, está claro. Ahí está Orson Welles que SIEMPRE contó con presupuestos de serie z y SIEMPRE consiguió obras maestras. Pero es que yo creo que las carencias del “Ser del planeta x” (que las tiene) no son tan ridículas ni espantosas como las pintas y te has dejado en el tintero alguna de sus virtudes.

    Es un punto de vista, por supuesto.

  9. 10 Jorge septiembre 17, 2008 en 8:26 pm

    Kike: Las mujeres gato de la luna es una película malísima, pero de tan mala que es, es divertidísima. Como el humor es muy subjetivo, habrá quien se quede en lo de que es malísima y habrá quien recuerde cómo se partió el pecho cuando la vió.
    Como no soy un crítico de cine ni pretendo serlo, sí, es muy probable que no me detenga punto por punto en cada una de las cosas buenas y malas de las películas. Si lo hiciese, por otra parte, tardaría en escribir una reseña como dos días. Ésa no es mi intención.
    Hasta ahora (salvo por la supuesta intención del guión), no me has dicho qué es lo que te parece tan perfecto en la película como para considerar que haya sido injusto con ella; si no me lo dices, me parece que estamos dando vueltas a la misma plaza sin salir de ella.

    Salud!

  10. 11 kike septiembre 17, 2008 en 9:01 pm

    Me gusta la ambientación, creo que esta muy conseguida, el ritmo, el diseño de la nave espacial e incluso el del extraterrestre (a pesar de su aspecto rígido), la ambigüedad moral, el reflejo que significa de la sociedad de la época, algunos diálogos, la banda sonora (sencilla pero efectiva), la excelente fotografía, la dirección de actores y el mensaje final. Pero no me gusta todo esto por separado, sino que creo que hace un gran conjunto.

    Y bueno, reirse de las pelis no es algo que me guste. Además estoy en contra de tener una actitud “cómica” antes de empezar. Pero hay algunas que, de puro cutre, son un despelote. Personalmente, me aburrí con “Las mujeres gato de la luna”. Pero me he reido de lo lindo con “Star wars turco”, “Goliath contra los gigantes”, “Robot Monster”, “Los tres mosqueteros” de 1961, “El incidente” o “Godzilla contra Gigan”.

  11. 12 Jorge septiembre 17, 2008 en 10:59 pm

    Pérmiteme que enumere directamente, que será más fácil y rápido:
    – Ambientación: Como mucho le doy un 5. Entre que usa decorados de otra película sin cambiar apenas nada y que se nota que el cartón piedra es cartón piedra y que el fondo pintado del puerto es un fondo pintado, no hay mucha miga que sacar.
    – Con lo de la nave estoy de acuerdo. El extraterrestre, más en su fondo que en su forma -que es más disculpable-, me parece un tanto horrible. Si me encuentro a ese tipo jamás pensaría que está más desarrollado.
    – El reflejo de la sociedad de la época: Supongo que te referirás al miedo a lo desconocido -los protagonistas hacia el marciano-, y al conflicto de la Guerra fría -en la persona del Dr. Mears, su traición y ambición-, etc. Sigo pensando que hay formas y formas y la que eligen los guionistas es muy simplona… me recuerda a la facilidad con la que describe a sus personajes el guionista de una telenovela, sin profundidad alguna. Los diálogos me parecen también bastante simplones y, sobre todo, los que tienen que ver con la ciencia ficción en sí.
    – La fotografía. Creo que abusa de lo oscuro y que no hay contraste alguno como para que esa oscuridad destaque. Uno de los mejores recursos que tenían los encargados de fotografía en la serie B era precisamente jugar con las luces y las sombras para ocultar la escasez de presupuesto y acentuar los miedos del espectador. Magistral me parece la fotografía de Ultimátum a la Tierra. La de ésta me aburre porque no me deja ni ver ni entrever nada. De hecho, todos -todos- los fotogramas capturados han tenido que ser retocados para que se viese algo… y aún así.
    – Lo de la dirección de los actores, estoy de acuerdo al 50%. Creo que hay dos actores que están bien (Robert Clarke y Raymond Bond) y dos que están mal (Margaret Field y William Schallert). Y no creo que sea demérito del director, sino de los propios actores. Por éso, de siempre, no porque lo hayas comentado ahora, lo de la dirección de actores me ha parecido un poco tramposo. Para decir que una película tiene una buena dirección de actores debería ver todas las actuaciones de los actores en sus películas… si no, no puedo hacerme una idea de si son buenos o malos en su conjunto.

    – Sobre lo de tener una actitud cómica antes de empezar: no es el caso. De hecho, tengo apuntes de películas que jamás pondré porque ni se me ocurrió ningún chiste en su día, ni la película en sí daba pie a ello. De cualquier forma, lo de ser realmente cómicas no es la norma general de las películas de este blog; sólo un puñado son cómicas de lo malas que son. Ésta, obviamente, no lo es; que utilice el humor para comentar los fallos ya es otro tema.

    Salud!

  12. 13 Jorge septiembre 18, 2008 en 12:05 pm

    De todas formas, Kike, creo que éso es lo bueno que tiene el cine como la música, la pintura, etc. Cada vez que tengo una conversación de este tipo me acuerdo de la que tuve con mi cuñada: ella dice que no le gustan los White Stripes porque la batería de Meg le parece casi prehistórica y a mi, precisamente, es lo que me gusta de algunas -no todas- de sus canciones.

  13. 14 Mayor Reisman septiembre 18, 2008 en 5:21 pm

    Buenas

    Bienvenido. Se te echaba de menos.

    No la he visto, pero debo decirte que tu comentario ha cumplido su objetivo porque me he reído un montón (¡Pollexfen! No podía creerme que exisitiera ese apellido, ni siquiera en los USA).

    Sobre la discusión de la calidad artística de la cinta. Bueno, para gustos los colores…

    Saludos

  14. 15 Jorge septiembre 18, 2008 en 5:50 pm

    Gracias, Reisman.
    La misma conclusión he acabado sacando yo (que para gustos hay colores) y creo que es la frase que voy a usar en estos casos :)

  15. 16 Dani-Blogcaspa junio 29, 2009 en 10:11 am

    Jorge! Que esta está muy bieeeen!

    Hombre, medios le faltban, pero el Ulmer siempre resolvía la papeleta- eso si, con la excepcion de la soporífera “Beyond the time barrier”, seria contendiente al premio a la mejor peli-Valium-

    La atmósfera está muy conseguida, aunque no es la mejor de Ulmer. Para ello, revisitad “Satanás-The black cat”, a 6 euros en la nueva coleccion “Fantaterror”. Toda una orgía gótica con Karloff y Lugosi juntos en muchos planos (que no plano/contraplano a lo “Heat”, ojo)

    Saludos!

    pd: ahora que pienso, Ulmer también dirigió la super-cacota “La hija del Dr.Jekyll”. Ups.

  16. 17 Jorge julio 2, 2009 en 10:41 pm

    Joder, pues no sé, voy a tener que revisarla. Igual ese día estaba muy dormido… cosa que no me extrañaría.
    Ulmer tiene un buen puñado de películas malas.

    A este paso voy a tener que hacer un post de “Slurps, siento el retraso (Parte II)”. Y el caso es que tengo una peli a medio hacer, pero el poco tiempo que tengo no tengo ganas de ná (llevo sin ver una película la tira).


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