El poder de la fuerza (1977)

El poder de la fuerza (Breaker! Breaker!)
Banderas - EEUU
Año:
1977
Duración: 86 min.
Género: Acción y Aventuras
Director: Don Hulette
Actores: Chuck Norris, George Murdock, Terry O’Connor, Don Gentry, etc.
Más datos en la IMDB

Minisinopsis: Un camionero llega en busca de su hermano desaparecido hasta una ciudad regida por un juez corrupto (de la muerte, añado).

Si ya has visto la película, puedes seguir leyendo.

Aviso: La siguente reseña dura más que el Sengoku jidai japonés (la Guerra de los Cien Años) así que, el que pretenda leérsela entera más le vale coger primero provisiones.

No sé cuándo se me ocurrió ver esta película, pero hubiese sido mejor idea frotarme los ojos con ácido corrosivo o algo parecido, porque el trauma de lo segundo me hubiese supuesto menos que el trauma de lo primero. No, en serio, El poder de la fuerza, la segunda película de Chuck Norris como protagonista es de ésas que hay que ver con una pipa de crack bien cargada al lado, porque ni el alcohol en cantidades industriales te puede ayudar a digerirla y cualquier otra drogaína sería tan floja que después de su visionado seguirías teniendo ganas de quitarte la vida. Yo es que debo de ser imbécil, porque me río sin tener que meterme nada… Vamos al tema, que ésto da para mucho y, aunque quizá debería dejar que los chicos de Blogcaspa comentasen esta peli, ya que la he visto, me pongo a ello.

El director de estas heces celulóidicas es Don Hulette (te huele el ojette… es que la rima era fácil). ¿Quién es Don Hulette? No, no es que vaya a contestarlo ahora, es que no lo sé y espero que alguien me lo cuente. Mirando un poco su filmografía, deducimos que es un compositor que dirigió dos películas, una de las cuales es ésta. Terry Chambers es el guionista; escribió dos guiones, a cual peor y luego supongo que se fue a Kentucky a mascar hebras de paja en su mecedora.
Si el equipo técnico es un truño, el reparto no le va a la zaga. Toda película con estrella artificial (estoy hablando de Norris) que quiera venderse en videoclubs de barrio (recordemos que la peli es de 1977) debe contar con, al menos, un actor conocido y venido a menos. Ese actor es George Murdock (El juez Trimmings), más conocido por su aparición en series míticas como Ironshide (1968), Expediente X (1998 ) y doscientas más en papeles secundarios. Cualquiera que vea su cara lo reconocerá en seguida.
Del resto de papeles hay que mencionar obligatoriamente a John Di Fusco (Arney), un gilipollas que hace de retrasado. ¿Por qué le llamo gilipollas? Porque está claro que si quieres hacer un papel de retrasado y te sale mal pareces un gilipollas, y éso es lo que le pasa al Di Fusco, que da vergüenza ajena, el pobre. Afortunadamente, su carrera como “actor” se redujo a cinco o seis intervenciones de ultra-secundario.
Por supuesto, la estrella. ¿Quién no conoce a Chuck Norris? Si de sólo decir su nombre se estremece el mundo y todos los maleantes se refugian en lo más profundo de las alcantarillas. Si, como dice el dicho popular, “los dinosaurios miraron mal una vez a Chuck Norris… sólo una”. Chuck Norris es el jefe, es el salvador del Universo, que se quite Heman y su estética chusca porque Norris con sus Action Jeans (R) es capaz de doblegar a todo el Eje del Mal, incluyendo a los propios EEUU en él, que están perdiendo las costumbres que le convirtieron en una gran Nación (ya se sabe: la violencia por la violencia). Chuck Norris es Dios porque los profetas de todas las religiones, antes de abrir la boca, se pusieron el VHS de las Lecciones privadas de Chuck Norris (R) para partirle la crisma a los enemigos de su religión. ¿Quién no conoce a Chuck Norris? ¿Ein? Si Felipe II hubiese mandado a Chuck Norris con una canoa a Gran Bretaña en lugar de mandar a los debiluchos de la Armada Invencible otro gallo nos cantaría. ¿Quién no lo conoce? ¡Que me entere yo!… Dicho lo cual, Norris (J.D. Dawes) es tan mal actor que no creo ni que quepa en la categoría citada… pero es Dios, que conste, y Dios escribe con renglones torcidos o incluso sin ellos.

Nota mental (con aroma a menta fresca): Las imágenes enanas anteriores son ampliables hasta límites insospechados.

– Minutos musicales para recobrarse del impacto publicitario del zoom al paquete de Norris –

La película comienza con una declaración de intenciones: Los paletos redneks de Texas City, juez Trimmings mediante, han conseguido el estatus de ciudad. Ya son libres para hacer lo que quieran porque tienen su juez y su policía, ambos “corrustos” de la muerte. Acto seguido sale el J.D. con su camión a 40 kilómetros por hora con sonidos de derrapes de fondo, como si estuviese en la Nascar, pero que Norris fuese en un camión y no hubiese sensación de peligro y velocidad sería como hacer una película de Alvin y las ardillas: impensable, absurdo, incluso obsceno. Espera, que ya hay una peli de Alvin y las ardillas… ¡así es Hollywood! A todo ésto, como todo héroe americano que se precie, a Norris le acompaña la música de un banjo; nada de orquestas sinfónicas del Kurdistán ni chorradas similares, si uno es un héroe americano necesita la música de un banjo.

J.D. llega hasta donde está su hermano Billy (Michael Augenstein, otro portento de actor ocasional): una pista de motocross para micromachines cuya dificultad acaba doblegando la pericia más que sobrada de Billy, quien cae tras superar un montículo de no más de 30 centímetros. Tras la típica escena absurda de amor fraternal forzado, Billy y J.D. se van con el camión hasta una parada en la que encuentran a un tipo paralítico y su mujer. El tipo está así por el malvado Strode (Don Gentry), un poli de Texas City. Billy se va con su camión a entregar la carga y J.D. con otro tipo a comer a una gasolinera mientras por la radio del camión se dice: “J.D. es el campeón de la autopista“, frase que claramente resume todo el argumento de la película.
Mientras están comiendo, aparece la Village People (Un gordaco con camiseta transparente, un tipo con sombrero de pirata, un negro de Harleem con gorra de cuero y un paleto de Kentucky con gorra amarilla de la Caja Rural de Texas) y desafían a J.D. no se sabe a qué, porque no se dice. Acto seguido nos enteraremos de que J.D. es el campeón de pulsos y, claro, gana al gordaco de la Village, pero éste se cabrea y monta una pelea de la que J.D. se libra, porque J.D. es ante todo un guerrero samuninja -ni samurai ni ninja- y sabe que sólo hay que pelear cuando sea necesario…
– ¡Mentiroso, mentiroso!
– Tú a callar, voz de la con-ciencia, que yo soy de letras.

A todo ésto, a Billy le para un poli en mitad de la autopista y le dice que se desvíe. El chico lo hace, porque es joven e ingenuo y acaba en Texas City donde, por supuesto, es detenido por lo primero que se les ocurre. El juez Trimmings lo condena a pagar 200 dólares o 200 días de reclusión pero, precisamente porque es joven e ingenuo a Billy se le ocurre intentar escapar y saltar por la ventana del juzgado-cuchitril y, oh, sorpresa, algo de realismo: se mete tal bofetada con el cristal que le quedan pocas fuerzas para correr y es capturado por los malosos de aviesas intenciones.
Poco después, en otro lugar del Globo, J.D., ataviado con una americana más propia de Fiebre del sábado noche (John Badham, 1977), da clases de artes marciales a alumnos aventajados a los que explica algo sobre un tercer ojete dorado que te hace preguntarte para qué se sacó ese tipo el carné para llevar camiones si lo que le iba era el porno. Pero su clase se verá interrumpida cuando un colega le llama para decirle que su hermano no ha llegado a su destino. ¡Tachán! Bueno, como se haga ¡tachán! con un banjo…

J.D. cogerá su camioneta tuneada todoterreno, con águila aerografiada y todo y se dirigirá hacia Texas City en busca de Billy, pero de camino los rednecks encargados de proteger un alambique le pegan cuatro tiros a la furgo y le cascan el radiador. Entonces es cuando se encuentra con Arney, el actor que queriendo hacer de retrasado hace el gilipollas, y J.D. le enseñará a sacar un neumático, lo que hará que Arney contraiga una deuda de gratitud eterna hacia él.

Está claro que el único que sabe artes marciales en esta película es Norris, y por éso asistiremos a una especie de paliza extraña y del todo increíble propinada por Strode a uno que pasaba por ahí con su coche y su mujer (o viceversa) para seguir remarcando lo malos que son en ese pueblo. Pueblo -que no ciudad aunque se empeñen- que mientras tanto anda recorriendo J.D. en busca de su hermano. Inmerso en esa odisea sin igual se dejará caer por el bar, donde conocerá a Arlene (Terry O’Connor), personaje de vital importancia más tarde. Sin obtener ninguna respuesta, J.D. vuelve a la calle a seguir preguntando hasta que se cruza con los polis a los que les cruza -valga la rebuznancia- la cara. Mientras huye, chaqueta al hombro en plan Malboro, se encontrará con Arlene y, como tiene que haber historia de amor, se irá a su casa sin más. De lo más lógico y nada forzado…

Pero si ya es forzado recoger a un extraño en tu coche cuando vives en un y perteneces a un pueblo de rednecks malosos -el que no lo entienda es que no ha visto suficientes películas de rednecks-, más forzado es el siguiente diálogo:
– Arlene: “No nos conocemos de nada, pero podemos confiar el uno en el otro.”
– J.D.: “Muy bien, empecemos.”

A ésto le sigue una indescriptible escena en plan cámara con media en la lente en la que se ve pasear y hablar a los dos como si en dos minutos fuesen a resolver el problema mientras suena una balada country -no iba a ser un adagio de la Filarmónica de Sebastopol- de lo más hortera. Oyes. Está claro que Chambers pensó que el hecho de que se acostasen sin contarse su vida en medio minuto era demasiado indecoroso y por éso prefirió recurrir a hacer el ridículo.

Tras la tierna escenita, J.D. irrumpe en una estúpida reunión de rednecks en el juzgado en la que se está dando cuenta de los litros de alcohol que se fabrican en el alambique -como basen la economía de la ciudad en éso…- y, claro, pregunta por su hermano, a lo que el juez Trimmings responde lo que pondrá título a la cinta en el mercado español: “Si la fuerza se hace necesaria, será empleada con decisión sin ningún tipo de clemencia.“. Ante tal desafío, J.D. sólo puede responder: “En éso tiene razón.” ¡Olé! ¿Es Dios o no es Dios? El caso es que de nuevo se asiste a las típicas escenas estúpidas en la que hay doce atacantes contra uno y van de uno en uno a por él en lugar de echarse todos encima, como en Fuenteovejuna. J.D. se va abriendo paso a mamporros por el pueblo -lo mejor, sin duda, el puñetazo en pleno paquete que deja sin sentido a uno de ellos- hasta que llegan los polis en sus coches y tiene que huir en la furgo.

¿Para qué quiere una furgo tuneada el Norris? Para la siguiente escena, off course. Como toda buena película de acción de los 70 que se precie tiene que haber una persecución en coche llena de suspense, solo que ésta película no es buena, de modo que lo que nos ofrece es algo al estilo Benny Hill con música de banjo y el Norris dando vueltas sobre sí mismo por el desierto para levantar nubes de polvo y despistar a los polis. Pero los polis no son tontos, lo que son es “malísmos” (que es más que malos), así que J.D. se ve obligado a subir una pendiente con su flagoneta con tremenda suspensión a la que, claro, los coches de policía no pueden encaramarse.

¿Y a dónde va el Norris? Por supuesto, a casa de Arlene, ¿si no, de qué habría servido la escenita chorras de antes? Tras un momento post-sexo en la flagoneta, J.D., Arlene y su hijo Tony (David Bezar) se reúnen alrededor de una mesa a desayunar sus Sobaos Martínez (R) y al niño no se le ocurre otra cosa más que preguntar: “¿Vais a casaros tú y J.D.? Bueno, anoche dormiste en su furgoneta“. Está claro que su madre es demasiado promiscua para Tony y se preocupa por su reputación. Pero Norris no tiene tiempo para bodas y tiene que volver al pueblo de mala muerte en busca de su hermano.

Norris llega al desguace de coches, donde están George (Larry Feder) y Arney aplastando coches con una máquina -quiero una para hacer zumos de frutas en plan Brainiac– y se enfrenta a George mientras un helicóptero -vaya presupuesto- sobrevuela la zona y Arney hace el gilipollas intentando hacer el retrasado. Obviamente J.D. despacha a George en otra pelea absurda con las mismas patadas de siempre pero, entre tanto, el juez y los polis han llegado a casa de Arlene y Tony ha escapado tras una escena bochornosa cercana a la pedofilia.

A estas alturas, que ya ha pasado mucha película, por fin se le ocurre a alguien coger un rifle y apuntar a Norris en lugar de ir a por él esperando a que éste le de una paliza con sus Action Jeans (R), de modo que lo capturan y lo meten en la cárcel, donde Norris pondrá su cara de apenado que, por supuesto, es la misma cara que pone durante el resto de la peli porque no sabe poner otra.
¡Oh, pero Arlene también ha escapado y se tira al monte con una moto de trial! Lo bueno de ésto es que, casualmente, se cae de la moto en un descampado en el que hay un coche de policía abandonado en perfecto estado -“coche de policía” y “abandonado” son dos cosas que no pegan ni con Super Glue- para que ésta pueda encontrar una radio con la que hacer un llamamiento. Pero lo mejor de lo mejor es que en ese coche también está Tony escondido, así que matamos dos “pajuaros” de un tiro.

Y ya llegamos a las escenas finales (¡por fin!). Arney protagoniza una escena de lo más bizarra cuando se entera de que van a matar al Norris: va al establo, donde está retenido Billy y coge su león de peluchem que nadie sabe qué diablos pinta ahí, para marcharse del pueblo.
El Norris va a ser “fusilado” con un revólver por Wade (Paul Kawecki), pero los camioneros que han respondido a la llamada de Arlene ya han entrado en el pueblo para arrasarlo, así que Arney vuelve e intenta evitar la muerte de J.D. forcejeando con su primo. La pistola se dispara dos veces: J.D. recibe un disparo en un costado y el segundo disparo alcanza y mata a Arney dando lugar a una sublime escena en la que Arney sólo es capaz de decir “Estoy enfadado contigo, Wade” antes de morir trágicamente de una forma del todo irrisoria.
Una simple herida de bala no puede detener a J.D., así que llega al establo tras las indicaciones del arrepentido Wade y se encuentra con Strode. Y aseguro que por las escenas finales merece la pena toda la película porque es como el momento aquel en el que, no recuerdo en qué parte de la nueva trilogía de Star Wars, Yoda deja el bastón a un lado para ser el tipo verde más ágil de la galaxia. Del mismo modo, J.D. se olvida de su herida para mantener una lucha con Strode en la que se van intercalando imágenes de un caballo negro para darnos a entender que Norris es como ése corcel negro: salvaje, noble, poderoso… ¡Oh, sublime, magnífico! ¡Uno de los momentos más casposos que he visto en la Historia del Cine!

El poder de la fuerza, o Cindy Jo & the Texas Turnaround (Fantástico título alternativo en los EEUU que no se sabe de dónde diablos sale) es una película mala como pocas pero que de pura mala que es hace que te rías incluso sin sustancias estupefacientes de por medio. Es una de esas películas que puedes poner para animar reuniones sociales -junto a alcohol y ganchitos para mojar en la cerveza- en lugar de enseñar las fotos de tus vacaciones en Cancún, que aunque creas lo contrario, no le interesan a nadie salvo a ti.

Cutrez técnicaEstrella 5
Cutrez guion�sticaEstrella 5
Cutrez visualEstrella 3
InterésEstrella 2
PuntuaciónGlobal - 3.5

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10 Responses to “El poder de la fuerza (1977)”


  1. 1 Vinagre Asesino abril 18, 2008 en 9:44 pm

    Me acabo de quedar flipado con el nombre de tu blog y con el contenido. Hay que ver como te curras los posts. Una maravilla.

    Prometo venir más por aquí, de momento te enlazaré desde mi blog de vídeos para tenerte más a mano.

    Tienes un blog estupendo.

    Un saludo avinagrado.

  2. 2 Jorge abril 19, 2008 en 9:00 am

    Gracias, Vinagre, malegro de oir tu persona… cuántos halagos… que me ruborizo…

    Salud!

  3. 3 Juan Ivan abril 20, 2008 en 10:26 pm

    Joder, casualmente me la acabo de pillar en un maravilloso pack en el Alcampo de Vigo,junto con Los Valientes visten de negro y El Templo del oro (ese remedo Indyxploitation,junto con otro coloso de la interpretacion como es Lou Gosset Jr ,que por cierto los dos tienen la conexion con Bruce Lee, uno de mis idolos xDDD ) por 4,99…

    Todavia estoy admirando esta adquisicion y en breve la mirare,aunke me tira mas de primeras El templo del oro… xD Ya te contare…

  4. 4 Jorge abril 21, 2008 en 9:54 am

    Ya contarás, Juan Iván, que tus adquisiciones -y conocimientos del medio- siempre causan “inquietud” :)

  5. 5 epidefrinaman abril 23, 2008 en 10:38 pm

    Magnífico blog. Sólo añadir que el propio Elvis estuvo a punto de disparar al bueno de Chuck (aparentemente enseñaba kárate a su esposa y éste andaba un poco mosca), anécdota recogida en uno de los especiales de Popular Uno de los 90 (mejores anécdotas del rock).

    Por otro lado sugerir un par de pelis de las cuales desconozco el título:

    + Una interpretada por otro karateka (Mark Dakastos?) en la que lo enchironan y lucha en una especie de campeonato de la prisión. Es entrenado por un enanito negro llamado ¨el lucero de medianoche¨ y que aparentemente está al servicio del corrupto alcalde como violador profesional de presos (se mueve como si fuese una cría de alien!) y al que mantiene encadenado en una lóbrega celda (lo liberan para castigar al karateka pero lo vence y, se convierte en su amigo!).

    + La otra trascurre en una granja de cerdos. No se ni de que iba pero al principio aparecían imágenes bastante desagradables de lechoncitos descompuestos dentro de jaulas (supongo que los comprarían muertos para el filme y los dejarían ¨madurar¨). Me dio la impresión de que sería algo del estilo ¨las colinas tienen ojos¨ o ¨deliverance¨.

    Saludos.

  6. 6 Juan Ivan abril 23, 2008 en 11:34 pm

    Epidefrinaman, te equivocas con lo de Elvis. No fue Chuck profesor de su queridisima esposa Priscilla,sino el maestro de Kenpo-Karate Mike Stone.

    Respecto a las otras pelis que citas, ni idea, la primera me suena mas a van Damme que a Dacascos desde luego, ese rollo de carceles chungas y tal… xDDD

  7. 7 epidefrinaman abril 24, 2008 en 3:12 pm

    Como bien señalas Mike Stone era el instructor del Elvis pero al menos como lo registran en Popular 1 341 pag 48 (al final del artículo en el que contaban una anécdota en el rodaje de una peli hawaiana) el bueno de Chuck tuvo un romance con Priscilla (¨hubiese sido intersante comprobar quien podría más, las balas del rey o los puños de Texas ranger¨). Quizás sea sólo una leyenda urbana de la era pre-internet pero no soy historiador.

    En cuanto a la peli de prisiones no era la chunga esa de Van Danme (donde hacía de poli infiltrado en el trullo)sino más bien una imitación barata aunque la vi en t5 a principios de los 90. A ver cuales caen próximamente, acabo de pillar ¨Gettin any¨ gracias a este blog y todavía sigo escojonándome.

  8. 8 Jorge abril 24, 2008 en 4:36 pm

    Gettin Any es brutal pese a la puntuación que le pongo, epidefrinaman. Para los que no podemos vivir sin revisar de vez en cuando películas como Al Este del Oeste o Los bingueros es una película imprescindible.

    Me mola el rollo que os lleváis Juan Iván y tú con las pelis de Artes Marciales porque así aprendo, que no he visto muchas pese a tener un colega flipado por los monos borrachos y demás historias…

  9. 9 epidefrinaman abril 24, 2008 en 9:39 pm

    Yo no soy un fan de las artes marciales aunque en los 90 me tragué mucha basura emitida las madrugadas de los sábados en telecinco-tetacinco (buenas para echarte unas risas estando medio trompa). Y añado de que no me acuerdo de haber visto NUNCA una película en blanco y negro en telecinco, para que lo sepais. Como me arrepiento de haber grabado cine bueno en vez de dedicar una estantería para cosas como ¨ay, que calor!¨ y similares aunque al menos están recuperando la lucha libre.

  10. 10 Juan Ivan abril 24, 2008 en 10:42 pm

    Yo soy muy fan del cine de repartir ostias. Pero mas bien del periodo sesentero-setentero. Por cierto,Jorge,no se si te has planteado todavia comentar La Historia de Ricky. Es ke hablando de repartir estopa,de carceles chungas y de gore….joder, me vino a la cabeza instantaneamente. Es un must no solo del cine ostias-gore ,sino del cine de serie Z en general. Echale un vistazo en youtube si no quieres arriesgarte con la peli entera. A veces hay gente susceptible de ver como a un fulano le arrancan el pakete intestinal de un puñetazo,no se tu…

    Epidefrinaman, puede ke tengas razon, es mas, tengo ese ejemplar en algun lado, porke si de otra cosa soy muy die-hard fan es de Cesar “The Man” Martin y sus No me Judas. No lo voy a comprobar porke te creo,tio. Simplemente no recordaba ese detalle,puede ke sea leyenda o no,ya sabes que todo lo relacionado con Chuck esta envuelto en un halo de msiterio…. xDDDDD


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