La Humanidad en peligro (1954)

La Humanidad en peligro (Them!)
Banderas - EEUU
Año:
1954
Duración: 94 min.
Género: Ciencia Ficción y Terror
Director: Gordon Douglas
Actores: James Whitmore, Edmund Gwenn, Joan Weldon, James Arness, etc.
Más datos en la IMDB

Minisinopsis: Las pruebas nucleares en el desierto de Nuevo México provocan la mutación de las hormigas convirtiéndolas en insectos gigantes que amenazan a toda la población.

Si ya has visto la película, puedes seguir leyendo.

Clasicazo

Hay películas que quedan en el subconsciente cuando se ven. Es el caso de la película que nos ocupa. Cualquier devorador de cine, ya sea en salas o televisión, que haya visto esta película guardará en su cerebro imágenes de la misma aunque no recuerde su título. Es lo mismo que ocurre, por poner un ejemplo genérico que cualquiera pueda albergar, con ciertas imágenes de las películas clásicas de la Hammer.
Pese al repentino canguelo de los estudios Warner, que recortaron el presupuesto por miedo a que no funcionase en taquilla -craso error-, la película es prácticamente impecable y sus fallos, de los que no carece, no hacen sino agrandar el conjunto.
Pero es que La Humanidad en peligro cuenta con un gran plantel de actores encabezado por James Whitmore (Sargento Ben Peterson), Edmund Gwenn (Dr. Harold Medford), Onslow Stevens (General Robert O’Brien) e incluso la protagonista femenina Joan Weldon (Dr. Patricia Medford), quien, aunque tuvo una corta carrera como actriz, desempeñó su papel a la perfección en esta película. Por su parte, los papeles secundarios cumplieron su cometido salvo, quizá, Olin Howland (Jensen), el borracho que avista a las hormigas en Los Ángeles, que peca de una exageración interpretativa sin igual… de hecho, hace temer por su cuello mientras se menea en la cama, que ya no tiene edad. Y, por poner peros, la inclusión de no uno, sino tres niños repelentes en papeles de cierta relevancia -aunque deben de tener dos líneas entre los tres, afortunadamente- y el papel del Dr. Harold Medford, que roza, aunque no llega, el absurdo del “abuelo cebolleta” por su comicidada. Son un par de “uy, casi” que podrían haber empañado al resto si al guionista se le hubiese ido la mano.
Por el lado del director tenemos a Gordon Douglas cuya mejor película es ésta, pero que supo mantener una media de aprobado en su carrera a pesar de dirigir cualquier cosa, como Marineros a la fuerza (1940) con Oliver y Stan o el gordo y el flaco.
La historia es de George Worthing Yates, responsable de numerosos relatos de ciencia ficción y fantasía llevados al cine. Por nombrar algunos, La Tierra contra los platillos volantes (Fred F. Sears, 1956) o la repudiable La araña (Bert I. Gordon, 1958). El escritor del guión, propiamente dicho, fue Ted Sherdeman, un tipo curioso, buen guionista, que llegó a trabajar para Ishirô Honda en Donde el mundo acaba (1969).
Y ésto es lo que diferencia una producción de serie B de la Warner de una producción de serie b de la Hammer: que el equipo tiene una experiencia a sus espaldas. Experiencia que también se nota en la fotografía, música, etc.
Aún con todo ésto se pueden encontrar fallos menores: equipo visible en algunas escenas y fallos del script o de continuidad.

El guión es bastante sólido. Incluso cuando parece que vas a pillarles en una tontería la aclaran a los dos segundos dejándote con un palmo de narices. Pese a éso, encuentro varias cosas dignas de ser discutidas.
El azúcar. Que las hormigas gigantes se hayan vuelto carnívoras por la falta de su alimento habitual pase, pero que sigan buscando azúcar una vez cambian de hábitos no deja de ser un poco chorras, más aún en la primera secuencia en la que aparece un ataque, con los azucarillos desparramados por la encimera de la caravana. Que hormigas gigantes “roben” 40 toneladas de azúcar de un vagón de tren, bueno, es una cantidad propia de su tamaño, pero ¿azucarillos? ¿Se estarían tomando un café en ese momento y no necesitaban más?
El tiempo. No se relata muy bien cómo transcurre el tiempo entre que se crea el primer hormiguero, se encuentra y se destruye, pero la mayor confusión se produce con el hormiguero de Los Ángeles. Se supone que hace dos meses que han descubierto el hormiguero de Nuevo México y cuando van a ver a Jensen al hospital, éste les dice que lleva unos 5 meses viendo a las hormigas saliendo de los sumideros. Si cuando destruyen la colonia de Nuevo México las nuevas reinas acaban de marcharse, ¿dónde quedan los 3 meses restantes?
Las huellas. El descubrimiento de una huella en la arena, en mitad de un desierto en el que el viento se mueve más que los precios es del todo sospechoso. Si se asume que se puede encontrar una huella, ¿por qué no se encuentra el resto de ellas? ¡oiga, que tienen seis patas, que tiene que haber huellas para dar y regalar! ¿por qué el viento borra todas menos una? ¿Iba la hormiga saltando sobre una sola pata de aquí para allá? ¿Algún capullo gigante le fue quitando patas para ver si seguía andando sólo con una? Y si ésto es un poco extraño, lo de hacer un molde de escayola con una huella en la arena…
El asalto a la colonia de Nuevo México. El Dr. Harold Medford explica que las hormigas construyen sus hormigueros con cavidades o desagües para evitar las inundaciones; sin embargo, lo primero que propone es inundar el hormiguero. Afortunadamente no hay agua suficiente para hacerlo.

Por otra parte hay dos o tres frases pro-apocalípticas geniales, como la que suelta el Dr. Harold Medford tras descubrir al primer ejemplar: “Podríamos ver la profecía bíblica convertida en realidad: Y habrá destrucción y muerte sobre todo lo creado, y las bestias reinarán en la Tierra“.
O el diálogo final entre el Robert Graham, la Dra. Medford y su padre.
– Graham: “Pat, si esos monstruos fueron el resultado de la primera bomba atómica de 1945, ¿qué puede ocurrir con las que han hecho explosión desde entonces?”
– Dra. Medford: “No lo sé”
– Dr. Medford: “No lo sabe nadie, Robert. Cuando el hombre entró en la era atómica, abrió la puerta a un nuevo mundo. Lo que encontremos en ese nuevo mundo, nadie puede predecirlo.”

Y llegamos al aspecto visual de la película, que es donde se peca de una inocencia sin igual probablemente motivada por los recortes de presupuesto de la Warner.
Las hormigas de La Humanidad en peligro parecen haber sido diseñadas, en parte, por Jim Henson. De hecho los pelos de las hormigas son más peluche que otra cosa y el movimiento de las antenas recuerda excesivamente a Coco moviendo los brazos de un lado a otro. Pero hay algo que chirría más que éso: la rapidez de los insectos. Teniendo en cuenta que las hormigas son bastante rápidas para su tamaño, ver cómo se están más quietas que un pedrusco en mitad de un monte es un poco aberrante. Es como si otra hormiga le sujetase por detrás y le fuese gritando “¡No, no vayas hacia ellos, que no tienen azucarillos!”.

Otra cosa que llama la atención es que, cuando el grupo sobrevuela el hormiguero de Nuevo México con los helicópteros, se ve a una hormiga sacando un tórax humano completamente limpio que queda apilado junto a otros huesos también más limpios que una patena… por muy esmeradas que sean las hormigas, dejar tan limpio un hueso sólo se consigue por medios químicos o temporales…

Y por último, comentar la imagen del grupo en el desierto con las gafas puestas… ¿No recuerdan al Comando G?

La Humanidad en peligro es un clásico del apocalicismo, apoca… apo… coñe, como se diga. Una de las grandes películas que nos ha dejado la Historia del cine sobre los miedos de la Humanidad ante las consecuencias de lo nuclear. Es una película sencilla, sin grandes pretensiones, pero muy bien estructurada, dirigida e interpretada. Una película entretenida, con buen ritmo y que de haber contado con un presupuesto mejor, en contra a la opinión de la productora -que acabó ganando 2.200.000 dólares-, podría haberse convertido en una de las mejores películas de ciencia ficción de la Historia.

Cutrez técnicaEstrella 2
Cutrez guion�sticaEstrella 2
Cutrez visualEstrella 3
InterésEstrella 4
PuntuaciónGlobal - 7.5

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4 Responses to “La Humanidad en peligro (1954)”


  1. 1 Milgrom abril 15, 2008 en 3:37 pm

    Hace tiempo que no la vuelvo a ver (como unos 15 años) y recuerdo que ya por aquel entonces las Hormigas me parecian la risión, pero todo el subtexto y la idea de la pelicula sigue siendo tan válido ahora como entonces.

  2. 2 Mayor Reisman abril 25, 2008 en 4:18 pm

    Buenas

    A esta película solo le faltaba que dijeran que las hormigas eran rojas. ¡Jo! ¡Que buena! Esta y la de la araña gigante es que son clásicos de la Ciencia Ficción. Lo curioso es que esta película tuvo una especie de remake en los años 70, pero lo que ocurría es que las hormigas se volvían inteligentes, aunque seguían conservando el tamaño pequeño.

    Un saludo

  3. 3 yossarian julio 17, 2008 en 11:42 am

    Yo también la vi por primera vez de crio, cuando no te percatas de lo cutre y de los fallos de guión y se quedó grabada para siempre en mi subconsciente. Por eso cuando la vi de mayor, le perdoné todos los fallos.

    No puedo ser subjetivo con esta película. Además, está James Withmore que, desde esta película, se fue convirtiendo para mí en uno de mis secundarios favoritos.

    Un saludo

  4. 4 alexis noviembre 14, 2009 en 3:21 am

    Ya decia yo que esta si que la habia visto. Que no me acuerdo apenas de nada, pero que si. Creo que la vi, o por la tele, o grabada de la tele. Por fuerza “tié” que hacer muchos años “deso”. Y seguramente es tan buena (pa lo que es) como se comenta por aquí. Estoy seguro de que me gustó en su momento, como me suelen gustar casi todas las de “mostruos”, incluso solo por ser de “mostruos”. Esos “hormigones, armados… y peligrosos” (esto último pretende ser una especie de medio-chiste, aunque algo rarote) son el tipo de cosas de las que me gusta disfrutar en una ficción de género fantástico, por mas “de cartón” que sean… ¡Pero que tampoco me es imprescindible, eh! Que si los bichos de turno están bien curraos, y con medios y buen hacer artístico, pues tanto más que me gustan.
    Pero, con todo: ¡Que viva la cutrez y la precariedad de los monstruacos del cine! A mi me suele resultar sugestiva, por poco que yo le capte una cierta voluntad y unas ganas sinceras de querer plasmar un Terror, y/o una Ciencia Ficción, y/o una Fantasia, sobre la pantalla. Con toda su, presuponible, buena intención… (Independientemente de todo lo que SIEMPRE tiene el cine de puro negocio pa procurar hacer pelas, mas que de cualquier otra cosa).


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