Secreta invasión (1964)

Secreta invasión (The secret invasion)
Banderas - EEUU
Año:
1964
Duración: 95 min.
Género: Bélico y Drama
Director: Roger Corman
Actores: Stewart Granger, Raf Vallone, Mickey Rooney, Edd Byrnes, etc.
Más datos en la IMDB

Minisinopsis: Los nazis recluyen a un general italiano que planea cambiarse de lado y combatir contra ellos. Por su parte, los aliados planean enviar a un pequeño grupo de convictos en una misión suicida para liberarlo.

Si ya has visto la película, puedes seguir leyendo.

El otro día estaba viendo uno de esos canales de películas de las plataformas digitales que te venden como si fueses a poder ver buen cine todo el día, no sé si era la MGM, la TCM, el PCP o el USB, y vi dos nombres juntos que me chocaron: Roger Corman y Stewart Granger. El caso es que seguí viendo la película y, oye, tiene su punto. Pero hoy me voy a aprovechar de tener un abuelo que luchó en la Segunda Guerra Mundial, casualmente en Dubrovnik, donde se desarrolla la película, para que la comente él, así que os dejo con mi abuelo:

¡Qué curvas tenían las italianas! ¡Ay, madre mía, y unas tetas más redondas que las albóndigas de los espaguetis que nos hacían!

Bueno, será mejor que comente yo la película, que el viejo chochea y dejarlo seguir sería malo -si puede ser peor- para mi re-puta-ción, además, le digas lo que le digas, siempre acaba hablando de las italianas, el puñetero.
Vamos a centrarnos en el tema, que desvarío más que el vaquilla en una tienda de bolsos. Si alguien ha visto Doce del patíbulo (Robert Aldrich, 1967), lo primero que piensa es que Corman ha vuelto a hacer de las suyas, pero ¡no!, ¡vaya sorpresa! Si acaso Aldrich hizo de las suyas -y lo hizo infinitamente mejor que Corman-, así que descartado el plagio barato por dinero al que nos acostumbra Corman, podemos seguir sorprendiéndonos viendo que la película no está mal rodada y que mantiene una calidad, en cuanto a lo técnico, fácilmente aceptable.
Los actores, dejando al oficioso Stewart Granger (Mayor Richard Mace) a parte, podrían ser lo más reseñable de la película: Raf Vallone (Roberto Rocca), Mickey Rooney (Terence Scanlon), Edd Byrnes (Simon Fell), Henry Silva (John Durrell) y William Campbell (Jean Saval) son los cinco componentes del grupo y cada cual tiene lo suyo.
Vallone, que era un actor italiano muy curtido, interpreta a un tipo con dos carreras, filósofo y una especie de mente criminal o Miniyo. El problema es que Vallone tiene una pinta de bestia que no puede con ella y no hace nada, salvo llevarse la mano a la boca a modo de reflexión, para intentar parecer lo contrario.
Rooney es uno de esos actores con los que no puedo, perteneciente al grupo de bajitos que tienen que hacerse los graciosos. Nunca lo he aguantado y después de ver su papel en esta película lo aguanto menos. Yo voy con alguien que hace chistes mientras los nazis te disparan y en lugar de lanzarles una granada les tiro al gracioso.

Byrnes tiene un aire a David Bowie de joven, no puedo decir más.
Lo de Silva es un caso muy extraño. No se sabe si es que es ironman, ceraman o que se ha pasado con el botox porque semejante rostro no es de este Mundo. Amén de ésto, su expresividad es la misma que tiene Swachwarzenegger: tiene la cara normal y la de estreñido; la de estreñido la utiliza cuando le hieren o está muy cabreado y la otra para cuando tiene un hijo, le hacen Gobernador de California, etc. Bien pensado, Silva sólo tiene una cara, así que me decanto por el botox.
Y Campbell, ¡oh, Campbell! Campbell es el responsable de ese hermoso papel de mafioso en El día del fin del Mundo (1951 y también de Corman, así que deduzco que eran primos o algo) y sobra decir que su afinidad interpretativa no mejoró con el tiempo.

=

La aproximación de Antoniosan quizá sea mejor: “Pues a mi que el Byrnes este se me parece mas con Rutger Hauer… con un toque de Christopher Walken, quizas?”

= +

El guión, malintencionadamente analizado, es una mezcla curiosa: podría ser un cruce entre El equipo A (1983), McGyver (1985) y la mencionada Doce del patíbulo pero, como todos son posteriores, hay que reconocer la originalidad de la trama, lo que no le excluye de poseer más de una escena sobre la que podría haberse parado un poco más el guionista y escritor, R. Wright Campbell, coautor del magnífico biopic El hombre de los mil rostros (Joseph Pevney, 1957), basado en la vida de Lon Chaney.
Sobre todas las escenas de la película destaca una aberración sin igual que se produce en el cementerio, con Durell sosteniendo en sus manos al hijo de Mila (Spela Rozin) y cortándole la respiración hasta la muerte para que no llore. Digo que me parece algo aberrante porque, que yo sepa, los críos no lloran por la nariz, sólo por la boca -fijo que habría menos críos si llorasen por los dos sitios-, lo que hace que la escena entera siente como cuando te pegan una bofetada sin haber hecho absolutamente nada, que en lugar de devolverla tu cerebro se queda pensando: ¿pero qué he hecho? ¿qué ha pasado?

Pero antes ya había habido otra escena destacable: cuando los mismos protagonistas se dirigen hacia Dubrovnik en carro y Durell se queda mirándole con ojos lascivos la teta a Mila mientras amamanta a su hijo… ¿qué tipo de persona -he dicho persona, adolescente menor de 18 años con hormonas en rebelión no cuenta- se puede relamer ante semejante imagen y asociarla a algo sexual? Luego que nadie se extrañe de que las madres pidan lugares para amamantar en todos los sitios porque estoy convencido de que tipos como Fell hay a patadas…

¡Pues se les ponen bien grandes, como botijos, ay que mamellas!
Abuelo, ¡a callar! – En buena hora se me ocurrió llamarle para que comentase la película…

El tema de la fuga de la prisión también tiene tela porque es la parte que recuerda a El equipo A y McGyver a partes iguales. Para empezar, hacen un sello con una patata. Hasta ahí bien, si no fuese porque la patata está cocida y es imposible hacer un sello con una patata cocida, coñe, que a mi me van a hablar de hacer sellos con patatas, que anda que no me mandaron hacer tampones de crío en el colegio, que íbamos todo el día con las patatas, el cuchillo y la tinta Pelikán de aquí para allá. De hecho, tanta gaita con las patatas, que un día le clavé un cuchillo en la mano a un compañero de forma totalmente involuntaria -lo juro, estaba a mi espalda y ni lo vi-. Pero no acaba ahí la cosa, porque con un plato de metal construyen una herramienta para el cerrajero, una pluma para escribir y un puñal para cortarse las venas; ¡olé!. McGyver era un mierdas.

Orto, digo otra cosa de la fuga que tiene tela es el tema de la coordinación. Rocca se empeña en que todos chasquéen los dedos cada segundo para hacer una especie de reloj interno. El caso es que cada cual lleva el ritmo como le da la gana y la coordinación es nula, así que, considerando que basan su fuga en que todos hagan lo que deben cuando deben, es un milagro que lo logren.

Y por último hay tres escenas en el clímax de la película que merecen una mención rápida: El tema del herido que se queda para retrasar a los perseguidores está muy visto y se repite dos veces en la película; lo de que se pongan a trepar la pared vertical de una montaña cuando tienen a 100 soldados con fusiles persiguiéndoles no es que demuestre mucha inteligencia por su parte, pero ver a Saval haciendo de catcher o como se diga con una granada alemana para salvar al resto es un poco de risa; y por último, la carga en plan banzai de los milicianos -la mitad de ellos sin armas- es de lo más caótico e inverosímil que he visto en tiempos.

Del aspecto visual de la película hay unas pocas cosas que comentar:
Siempre que los seis se tiran al agua, luego aparecen completamente secos y con las gorras puestas, con lo que deducimos que por el 43 ó 44, cuando sea, ya existían las secadoras portátiles; o éso o llevaban minisubmarinos hinchables o algo.

Los uniformes de nazi que les ponen a los extras les van, por lo general, 2 tallas por encima de la suya.
Y la enfermería de la cárcel es una farmacia en toda regla. Cualquiera que haya visto una farmacia en 1960 se daría cuenta, ¿a que sí, abuelo?
¡Como albóndigas y qué prietas, madre santísima!

Comentarios del salido de mi abuelo a parte, Secreta invasión es una película que se deja ver con facilidad, con algunos fallos -la elección de los actores y el guión lateral, sobre todo- asumibles hasta cierto punto y que te reconcilia un poco con Corman.

Cutrez técnicaEstrella 3
Cutrez guion�sticaEstrella 3
Cutrez visualEstrella 2
InterésEstrella 3
PuntuaciónGlobal - 6.0

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7 Responses to “Secreta invasión (1964)”


  1. 1 Milgrom abril 7, 2008 en 1:55 pm

    Tuve la misma sensación que tu, cuando ví la peli. Se le pueden atribuir méritos, pero no acaba de ser una buena pelicula. Y mi afinidad con Stewart Granger me hace verla con mejores ojos de los que en realidad se merece.

    PD Bello plano de mamelles maternales, sin embargo.

  2. 2 troncha abril 7, 2008 en 3:02 pm

    Pero bueno si estas hecho todo un hacha una de corte bélico, esto si que es una gran curiosidad.
    Que jodio como se agarra el “bambino”, no lo suelta ni aunque le peguen. jajajajajaja.

    Saludos…

  3. 3 Jorge abril 8, 2008 en 3:19 am

    Milgrom: ¡Oh, eres como mi abuelo! Ya no sé qué pensar de lo de Vicisitud y timidez…

    Troncha: Como dijo Tracy Lords al firmar el contrato para su primera peli porno: “Bueno, ya era hora”

    A mi es que la leche materna no me pone porque soy demasiado cafeadicto.

  4. 4 Antoniosan abril 8, 2008 en 5:50 am

    Pues a mi que el Byrnes este se me parece mas con Rutger Hauer… con un toque de Christopher Walken, quizas?

    Oye Jorge, gracias por poner un link a mi blog en el tuyo. Hace tiempo que lo hiciste y no te lo habia agradecido :)

  5. 5 Mayor Reisman abril 8, 2008 en 3:46 pm

    Buenas

    Hombre, por fin una película bélica. Excelente elección por cierto.

    A mi lo que me llama la atención es que Mickey Rooney tiene unas cuantas películas bélicas en su haber. Además de esta, a bote pronto me viene a la cabeza “Los puentes de Toko-Ri” y “Emboscada en la bahía”. Ciertamente Rooney podría ser otra cosa menos el estereotipo de un combatiente.

    Saludos

  6. 6 Jorge abril 8, 2008 en 10:14 pm

    Antoniosan: Siempre hilando fino; le voy a fichar para hacer los parecidos razonables. Voy a añadir a ambos a la reseña.

    Reisman: Si te soy sincero, yo es que no veo a Rooney en ningún papel… procuro evitarlo siempre que puedo. Su situación en el cine me recuerda a la de un actor español cuyo nombre tengo en la punta de la lengua pero que no consigo recordar… me salía Quique Camoiras, pero no es él.. asco de Alzheimer…

  7. 7 cuvric abril 9, 2008 en 10:44 am

    Esta era una de esas películas que ya se habían perdido en los pliegues de mi encéfalo, con lo que deduzco que mucha impresión no me causó…
    Ahora bien, Stewie G y Ralf V, simepre me han parecido un par campeones. Oé!


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