The creeping terror (1964)

The creeping terror - Cartel

The creeping terror
Banderas - EEUU
Año:
1964
Duración: 75 min.
Género: Terror y Ciencia ficción
Director: Arthur Nelson
Actores: Arthur Nelson, Shannon O’Neil, William Thourlby, John Caresio, etc.
Más datos en la IMDB

Minisinopsis: El sheriff de Newlywed encuentra una nave espacial extraterrestre que aterrizó en la sierra de un pequeño condado de California. Un enorme monstruo emerge de dentro de la nave y mata al sheriff cuando está investigando el suceso.

Si ya has visto la película, puedes seguir leyendo.

 

Cutrez de culto

¡Mis ojos! ¡Mis ojos!
Mira que mi abuela me dijo… “hijo mío, esas cosas que ves algún día te traerán una desgracia” y, vaya, casi me quedo ciego por ver ésto… Voy a empezar a creer en Dios porque Satanás ya me ha demostrado su existencia, se llamaba Arthur Nelson y murió en 1975. Si en algún momento se debiese de considerar que alegrarse por la muerte de alguien no atenta contra la ética más primaria, esta sería la ocasión.
The creeping terror no es cutre, es un nuevo nivel en la categoría que sólo esta peli alcanza. Pero no seamos injustos porque quizá algo se salve… voy a pensar un segundo… eh, pues no, nada se salva, y me han sobrado 3/4 de segundo. La dirección es pésima, los actores y objetos que intervienen en las escenas se salen de plano, luego se abusa de los planos picados desde árboles y se alargan las escenas hasta el infinito. El montaje es horrible. La fotografía no es que sea mala, es que no me creo que hubiese director de fotografía. La música es como una tortura en forma de meedley de distintos géneros (a veces parece una película de la Guerra de Secesión, otras esperas a que salgan caballeros con espadas, otras es más propia de una película muda de terror…). Y el sonido… ay madre, el sonido… apenas existe sonido original, la mayor parte de la película está narrada por un pavo y de fondo están los otros hablando sin que se les oiga y cuando se les oye lo que dicen está desincronizado con el movimiento de sus bocas porque ha sido vuelto a grabar en un estudio y puesto encima. Con este antecedente, claro, el sonido del monstruo se puede imaginar: es una mezcla entre un león, un elefante y la grabación de una voz puesta al revés, tal cual, no es que me lo imagine, es que se notan las tres cosas.
De los actores sólo puedo decir que Victor Mature ponía más énfasis en sus actuaciones. No te digo ná y te lo digo tó. Habría que guardar una mención especial al gran Jack King -que parece Alex de la Iglesia con unos años y unas fabadas más- “actor” que más tarde se especializaría en hacer de secundario muy secundario en películas de vixens y cosas de ésas del sexplotation. Con ésos pechos, no me extraña.

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Voy a mezclar el resto de las cosas mientras cuento la historia porque va a ser mejor en este caso… aunque igual lo mejor sería pegarme un tiro para acabar con el sufrimiento. Lástima que ésto no sea EEUU y mi armario no esté lleno de rifles automáticos.
La película comienza con la “caída” de la “nave espacial” que puede verse claramente que es un cohete terráqueo despegando de los de toda la vida pero con la secuencia puesta al revés para que parezca que aterriza. Y aterrizar, lo que se dice aterrizar, aterriza de pié. Detalle importante porque, cuando el sherif, Martin (Arthur Nelson) y Brett (Shannon O’Neil) llegan hasta el “obojeto” en cuestión, éste está tumbado y no de pié, como debería. Poco antes, del cohete había escapado el monstruo-alfombra como si fuese un humano y el humano entrará como si fuese el monstruo; a saber: Para que salga el monstruo se abre una puerta en el cohete, pero cuando entran los humanos tienen que hacer la croqueta y rebozarse por el suelo para pasar por debajo de la puerta o lo que sea, porque supongo que lo que harían sería alquilar el trozo de cohete para una hora, rodar dos planos y después, cuando tuvieron que devolverlo, pusieron una plancha de metal para que la gente pasase por debajo. Ésto está bien porque, si la gente pasa por debajo para entrar en la nave y, por tanto, no abren la puerta, quiere decir que falta un trozo de la pared, algo que contradice la afirmación que más tarde harán: que la nave no ha sufrido ningún desperfecto porque es de una aleación de la leche.

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Cuando el “cherif” se mete en el cohete, claro, no sale vivo porque resulta que hay otro monstruo-alfombra dentro y aquí es donde asistimos a la primera aberración sonora en plan “me voy al circo y grabo cuatro sonidos para mi peli que le tengo que poner voz al monstruo”. Una persona normal, en una situación como ésta -un ser misterioso se merienda a tu tío, que es cherif, con lo que ser cherif representa: ser el más fuerte del mundo y además, llevar una placa en el pezón para demostrarlo- se moriría de miedo, pero Martin sabe mantener la calma… no, espera, la realidad es que la actuación de Arthur Nelson es tan pésima que no es que mantenga la calma, sino que da lo mismo que un tigre le coma la pierna o que le toque la lotería que siempre pone la misma cara. Total, que Martin llama por radio y de inmediato se pone en marcha el ejército.
Y aquí pasa algo realmente genial, una de esas escenas absurdas que se dan en una de cada 1.000 películas: cuando los militares van de camino hacia el cohete, en la primera escena en la que aparecen van en un camión, se encuentran dos ramas grandes en mitad del camino, bajan todos, las quitan de enmedio y continúan. La cara de tonto que se te queda intentando comprender qué diablos pinta esa escena ahí es para enmarcarla. ¿Qué sentido tiene? ¿Demostrar que los militares son muy fuertes? ¿Qué pintan las ramas en mitad de la carretera? Quizá Iker Jiménez sepa la respuesta y, en caso de no saberlo, al menos soltará las expresiones “muy misterioso”, “perteneciente al mundo de lo oculto”, “inexplicable” y “muy cierto y verdad” en la misma frase y me reiré un rato. A lo que iba, que los militares llegan, ven el interior de la nave, deciden informar a Washington y en Washington, claro, creen que lo mejor es llamar a un científico y ponerle al mando. Yo pensaba que en el 64 era Johnson el presidente, pero George Bush debía ser estar dictando en la sombra porque sólo a un estúpido se le ocurriría poner a un científico al mando habiendo un monstruo de por medio. La máxima prioridad del Doctor Bradford (William Thourlby), por supuesto, es conservar con vida al monstruo.

Entre tanto, el monstruo-carpeta sigue haciendo de las suyas y se traga a una pareja de alegres muchachos que estaba sobándose en el campo, los muy cochinos. Aunque decir que se las traga es incierto porque la tía se mete dentro del monstruo, no es el monstruo el que la engulle, que se nota, y el tío sale corriendo dejando abandonada a su suerte a la otra, el muy cobarde.
Por su parte, Martin y Brett tienen una más que extraña escena en su casa cuando Martin llega con su compañero Barney y la voz del narrador -que no para en toda la peli- suelta un rollazo impresionante acerca de que los dos eran amigotes pero que Martin se casó y ahora Barney está celoso… total, que Martin y Brett se ponen a besarse en el sofá como si no estuviese Barney y éste acaba por irse para no aguantar la vela. Escena rara, rara, rara donde las haya, amiguitos, de mente muy calenturienta, como para pensar que el guionista nunca tuvo amigos y siempre estuvo enamorado de su abuela hasta el punto de colarse en su habitación, robarle la ropa interior y olerla mientras pensaba en cosas que nunca se deben pensar. Todavía tengo escalofríos cuando recuerdo la escena. De hecho, esta escena es la que encuadra a la película en el género de terror más aún teniendo en cuenta la siguiente frase que sale de la boca de Martin -una de las pocas frases que dicen los actores en la película-: “Barney, deberías de probar el matrimonio, ¡te sentaría de maravilla!“.

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Pasados los vómitos producidos por la escena anterior veremos al Doctor Bradford tonteando con la nave y soltando la chorrada que se suelta en todas las películas de alienígenas: que, por supuesto, están muchísimo más avanzados que nosotros. Su gran avance no sólo consiste en tener un cohete como los nuestros, sino en tener un equipo dentro de la nave como el que se pudiese encontrar como premio cualquier americano medio de la época en una caja de cereales de Flash Gordon. Asombrosamente avanzados.

 

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Y el monstruo-alfombra sigue con sus asesinatos en serie. Primero pilla por sorpresa a una mujer que estaba tendiendo la ropa, escucha algo, mira al horizonte cuando tiene al monstruo delante, no lo ve y sigue tendiendo la ropa hasta que no tiene manos con las que coger las pinzas.
Más tarde se comerá a un niño incauto -¡Bieeen por el monstruo-carpeta!- y a su abuelo -el tipo que mencioné al principio-, que estaban pescando en un río en otra de esas escenas que se hacen eternas y que tiene otro de ésos detalles extraños dignos de Iker Jiménez: cuando el abuelo está buscando al niño, el monstruo está acechando y se van intercalando planos monstruo-abuelo, de repente aparece un plano que enfoca a una rama del suelo que no tiene nada que ver con la escena. Es una rama, sin más, no es el Señor Palo de South Park, no tiene una sola línea en el guión, es un maldito trozo de árbol que no pinta nada ahí, no hay por qué dedicarle un plano.
Luego acudirá a un picnic en la que se merendará a 20 personas sin que éstas se inmuten. El único que intentará hacer algo será un tipo ridículo con una guitarra que golpeará al monstruo-alfombra. Y, ¿para qué? ¿para quitarle el polvo? Se lo come también, por supuesto. Cuando la policía encuentra la guitarra rota se da cuenta de que debe andar otro monstruo suelto a parte del que hay en el cohete… qué agudos.

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Pero lo bueno llega después, cuando el guionista y el director se metieron en el coche porque decidieron suicidarse, así que pusieron una goma desde el tubo de escape hasta el interior y encendieron el motor, pero el productor les salvó cuando estaban a punto de morir y ya habían perdido gran parte de la -escasa- capacidad cerebral que tenían y les obligó a concluir la película. Sólo así se puede entender la escena del baile.
La infame escena del baile podría ser una película entera por sí sola. Comienza con 10 minutos de gente bailando el twist para luego introducir al monstruo intercambiando los bailes con el cansino del bicho acercándose lentamente… muy lentamente… A los 20 minutos, de repente, el monstruo está dentro del edificio -no se sabe por dónde entra-. Cuando ya ha asustado a todo Cristo con sus rugidos de león y la gente empieza a correr, a una tía que está tan tranquila sentada en su sitio se le ocurre exclamar “¡¿Dios mío, qué es éso?!” -igual es que era sorda y ciega, a saber-. Pero al margen del resto del mundo dos tíos se ponen a pegarse porque uno de ellos coge a una tía y la echa para atrás -otra de ésas secuencias que no tienen nada que ver con nada-. Los asistentes al baile, salvo los que se pegan y una pareja que se queda al fondo, se van arrinconando en lugar de salir del edificio y acaban siendo engullidos por el monstruo-carpeta y, para colmo, la pareja que se había quedado apartada y que tenía más fácil escapar se acerca al monstruo-carpeta para ponérselo fácil en plan sacrificio por la Humanidad. Resumamos esta parte que es la más interesante: 20 minutos de gente bailando el twist y 5 minutos más de estas mismas personas siendo devoradas VOLUNTARIAMENTE por el monstruo-carpeta.

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El monstruo sale del salón de baile y llega a una especie de picadero donde va la gente con el coche a meterse mano porque, llegados a este punto, ya os habréis dado cuenta de que en 4 de cada 5 escenas sale gente metiéndose mano y besándose. Omito comentario sobre las obsesiones sexuales del guionista. Una primera pareja sucumbe a los encantos del monstruo-alfombra y aquí parece mentira pero hay gente que escapa con el coche. El que no escapa es el hortera que tiene el coche pintado en plan cutre -que ni un pastillero valenciano con un Daewoo que quiere convertir en un BMW M3-, al que el monstruo le vuelca el vehículo porque no entra por la ventanilla para comérselo. A todo ésto, al principio de la escena ha llegado un tío en su coche que lleva una pipa en la boca y se queda mirando al monstruo hasta que pasa lo del vuelque del coche, que es entonces cuando se asusta y se va.

The creeping terror - fotograma06

En este punto los militares ya han localizado al huidizo alienígena y acuden todos a darle caza, pero Bradford lo quiere vivo y Caldwell (John Caresio), el coronel de las fuerzas especiales, le promete que lo mantendrá con vida. Bien, en cuanto los militares ven al monstruo empiezan a dispararle para matarlo. ¿He dicho dispararle? No sé si contarlo, es que es muy ridículo… todo sea por el bien de la Humanidad… Los militares hacen como que disparan como hace como que dispara un niño: simulando el retroceso del arma. Y lo más lamentable es cómo se simula el impacto de los “disparos” en el cuerpo del bicho: tiene polvos de talco encima y cuando se mueve, cae algo de polvo. Así, intercalando el plano del soldado haciendo como que dispara y del monstruo sacudiéndose el polvo se pretende que parezca que se está disparando de verdad. ¿Que no os lo creéis? ¿Que es demasiado para ser verdad? ¿Que a nadie se le podría ocurrir semejante burrada? Ya lo sé, ya, tranquilos, os comprendo, es para flipar. Y ¿qué es lo que pasa con los soldados?. Que se los come el monstruo, claro. Pero aquí no acaba la cosa porque, viendo que sus hombres han sido incapaces de matar al bicho con sus balas imaginarias, Caldwell coge una granada, le quita la anilla, se va acercando lentamente al monstruo, se tropieza, agarra la granada que se le había caído y hace que el alienígena explote. Lo gracioso es que desde que le quita la anilla a la granada hasta que ésta explota pasa como un minuto. ¿Material defectuoso del ejército? ¿Quién sabe?

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Una vez el monstruo ha sido reventado, Bradford lo examina y confirma la teoría de que en realidad es una especie de robot, con lo que agarra el primer camión que ve y sale pitando hacia el cohete pero, nada más entrar, se produce una misteriosa -porque no se sabe de dónde sale- explosión y el otro monstruo-alfombra escapa aunque el cohete queda intacto. Malherido, Bradford empieza a arrastrarse por el suelo para zafarse del bicho, pero éste es demasiado lento y de vez en cuando tiene que pararse, mirar atrás, esperar un poco y luego seguir arrastrándose para mantener la estúpida tensión de la escena hasta que llegan Martin y Brett, que arrollan con su coche al monstruo y lo matan. Bradford contará a Martin su teoría sobre los monstruos-alfombra que resultan ser laboratorios móviles que recogen información sobre las personas que engullen para encontrar sus puntos débiles -yo tampoco me lo creo- y que, ahora que han sido derrotados, la información recabada será enviada a un planeta lejano para que comience la invasión. Y así, Martin intentará destruir el cohete para evitar que los datos sean enviados, pero todo será inútil y la Humanidad quedará condenada.

Como os habréis dado cuenta, poco he comentado acerca del monstruo salvo llamarlo monstruo-alfombra. Describirlo es realmente complicado. Es una obra de ingeniería perpetrada por Jon Lackey con el fin de confundir lo máximo posible a quien lo vea. Voy a intentarlo de todas formas. La estructura podría decirse que es la misma que la de un dragón chino: hay un tipo de pié delante y otro agachado detrás. El de delante mueve la cabeza, las manos y los pies del monstruo, mientras que el de detrás ayuda a mover el bicho y arrastra hacia dentro a los tipos que éste engulle. La cabeza está hecha con retales de telas -yo diría que fieltro- y tiene una veintena de muelles gruesos repartidos por toda la superficie. Y el resto del cuerpo es como una alfombra grande y pesada que acaba de cubrirlo todo. No se salva nada: se nota que hay dos personas manejando al bicho desde dentro y se notan los materiales con los que está hecho.

The creeping terror - fotograma09 The creeping terror - fotograma11

Por favor, el que piense que Plan 9 from outher space es la peor película de la historia, que vea ésta y se dará cuenta de lo equivocado que estaba. Edward D. Wood Jr. era un maestro del cine comparado con Arthur Nelson.
La película es tan mala y está tan mal hecha que da mucha grima, de verdad. Si a alguien se le ocurriese cogerla y cortar las interminables escenas que pueblan la película y convertirla así en un mediometraje de 40 minutos quizá sería una película graciosa. De otra forma sólo se puede sentir compasión por quien invirtió un dolar en ésto.

Cutrez técnicaEstrella 5
Cutrez guion�sticaEstrella 5
Cutrez visualEstrella 5
InterésEstrella 1
PuntuaciónGlobal - 2.0

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7 Responses to “The creeping terror (1964)”


  1. 1 Milgrom septiembre 27, 2007 en 2:00 pm

    Acabo de ver la escena que has puesto y, si no es la peor película de la historia, poco le falta. Por cierto menudo festival deben pegarse todos allí dentro de la alfombra todos los devorados.

  2. 2 Jorge septiembre 27, 2007 en 9:13 pm

    Jo, pues está cortada la parte de la pelea, que es lo más ridículo de todo.

  3. 3 Lockedoor octubre 5, 2007 en 12:24 am

    Saludos!

    Somos un par de amigos que seguimos tu blog desde hace tiempo. Nos gustaría que vieras nuestro blog para ver que te parece y linkieranos mutuamente.

    http://www.ficcionpulp.blogspot.com

    Saludos, un abrazo,

    Lockedoor

  4. 4 Octopo octubre 13, 2007 en 11:36 pm

    Joder pues a mi esta pelicula me gusta, la he conseguido recientemente con subs en cristiano, y menuda pecha de reir que me di.

    ¿saben que un monstruo parecido aparece en una pelicula de Mexico?

  5. 5 yulifero octubre 17, 2007 en 4:40 pm

    Como que esta película me suena de algo. Muy buena critica :)

  6. 6 Ignacio julio 7, 2010 en 12:53 pm

    ¿ Alguien sabe dónde encontrar esta película en V.O.S.E?

  7. 7 Emmanuel enero 3, 2012 en 6:55 pm

    Saben, yo vi esta película de niño, una tarde de domingo, en un canal estatal de mi país, recuerdo que aún siendo un niño pequeño, aquello no tenía ni pies ni cabeza, aunque no me reí, sería porque era un niño muy solemne, solo puedo darle las gracias por haber hecho este comentario, para poder buscar esta película y ahora sí, que ya no soy un niño y perdí la solemnidad poder reírme como debe ser (espero no suicidarme en el proceso)


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