Planeta sangriento (1966)

Planeta sangriento - Cartel

Planeta sangriento (Queen of blood)
Banderas - EEUU
Año:
1966
Duración: 81 min.
Género: Ciencia ficción y Terror
Director: Curtis Harrington
Actores: John Saxon, Basil Rathbone, Judi Meredith, Dennis Hopper, etc.
Más datos en la IMDB

Minisinopsis: En 1990 los viajes al espacio son coser y cantar. Una raza alienígena se pone en contacto con La Tierra para comunicarles su inminente visita. La nave alienígena se estrellará en Marte, a donde será enviada una misión de rescate desde La Tierra.

Si ya has visto la película, puedes seguir leyendo.

 

De nuevo una película de Roger Corman, aunque esta vez sólo es el productor -como si fuese poco- y no es mala del todo. Pero, como todo producto de Corman, es un refrito de todo; de hecho, creo que las producciones de Corman se resolvían de la siguiente forma: se escribía en papeles argumentos de películas de éxito y se doblaban y se introducían en un “perolo” para que una mano inocente -si estaba relacionada con Corman jamás podía ser inocente- sacase unos cuantos de los papelitos. Hecho ésto, se hacía el refrito con lo que salía. Después, Corman, iba de plató en plató buscando en la basura de los rodajes para ver qué podía aprovechar para su producción de bajo coste que, seguramente, le haría ganar dinero a expuertas.
El refrito que nos toca es una mezcla de rescate interestelar, vampiros del espacio y empecinamiento científico cuyo argumento tiene mucho que ver -aunque parezca mentira- con el clásico Aliens (James Cameron, 1986).
Por otro lado, el reparto cuenta con John Saxon (Allan Brenner (el que no sepa quien es no ha visto El equipo A)), Dennis Hopper (Paul Grant), Basil Rathbone (Dr. Farraday) y Judi Meredith (Laura James), que ya contaban con una extensa carrera. También con Robert Boon, pero a este tipo tendrían que haberle hecho algo como depilarle el escroto con cera ardiendo o salvajada semejante por su interpretación del Comandante Brokman en la película.
Por su parte, Curtis Harrington, el director, podría considerarse un novato, puesto que sólo había dirigido Viaje al planeta prehistórico un año antes y Night Tide en 1961. Supongo que con las credenciales de Viaje al planeta prehistórico ya le valdría a Corman. Además, seguro que le gustaría ésto que hace el Harrington de los zooms de tensión -no sé cómo se llaman, es el nombre que les doy yo-, que se trata de hacer un zoom rápido a la cara de alguien o a algo acompañado de un “¡chanchán!”. ¡Dios, cómo me gusta! ¡John Ford era un maldito novato!
Otro aspecto muy destacable del apartado técnico son la música y los efectos sonoros. Ambos ocuparán un lugar especial en mi corazón a partir de ahora… pero en la parte del odio. Para empezar, la música, perpetrada por Ronald Stein -“famoso” compositor para películas de serie B- abusa de los agudos y del theremin hasta el límite de que hay secuencias en las que crees que el cerebro te va a estallar, así que recomiendo que la película se vea estando solo y avisando a los seres queridos de que se pueden encontrar casquería y sangre por las paredes cuando entren en casa, que nunca sabes cuándo se le puede presentar una cardiopatía al abuelo; así, si van avisados, no lo dejarán entrar. También sería recomendable ponerse una pecera en la cabeza al ver la película para evitar manchar las paredes con la consiguiente molestia de tener que pintarlo todo. Luego están los efectos de sonido: ¿Habéis jugado al Asteroids? ¿O al Space Invaders? Pues ya sabéis de dónde han sacado la mitad de los efectos de sonido. El que no haya tenido el placer de jugar en su infancia o juventud a estos juegos, a parte de no poder ser considerado como un Ser Humano, debería leerse este artículo y descargarse los emuladores. Lo curioso es que ambos juegos son de finales de los 70, así que habría que deducir que fueron los creadores de los juegos los que extrajeron los sonidos de la película y no al revés, que sería lo lógico.

Planeta sangriento - fotograma03

El guión tiene su aquel… aquel tufillo, claro. Puede ser un refrito pero, pensándolo bien, ¿qué película no lo es? ¿Cuántas? ¿100 de todas las películas de la Historia no son refritos o contienen partes con refritos en su argumento? Que le pregunten a Stephen King sobre refritos, que su propio apellido lo dice: es el King de los refritos. Cuando Stephen King pide unas french fries en el Masdonals y se las dan, les dice que se las vuelvan a freír. El problema es hacerlo bien o mal, y esta peli no lo hace del todo mal. Otra cosa son la sarta de incongruencias que se pueden llegar a decir…
“Año 1990, hace años que el hombre ha conquistado La Luna y se han instalado estaciones espaciales para que el personal autorizado viaje a ella cuando convenga. Pero La Luna es un planeta muerto y sigue sin resolverse la gran pregunta sobre el espacio: ¿existe vida en otros planetas? Para buscar la respuesta, las grandes potencias mundiales se han estado preparando en el Instituto Internacional de Tecnología Espacial con el objetivo de explorar Venus y Marte.”
Venimos de Marte. ¿De Marte de quién? Pues ésta es la introducción que se hace al principio de la peli y que, obviamente, no tiene vigencia ninguna. Claro, para el que no crea que el hombre llegó a La Luna -yo cada vez me lo creo menos porque me empacho de documentales subversivos de ésos que te lavan el cerebro-, directamente no tiene ningún sentido. Pero obviamente, nadie es adivino. El problema no es adivinar o imaginar cuándo se conquista el espacio, sino la facilidad con la que se hace y en esta película es muy fácil viajar por el espacio, como si no costase una pasta gansa lanzar un “cobete”… que en las fiestas de los pueblos se va medio presupuesto en los fuegos artificiales y ni de coña tienen el combustible de una nave espacial… en realidad no tienen combustible… es igual…

 

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Con esta presentación, incurrir en errores típicos y tópicos es fácil. Por mencionar un par:
Hay gravedad en todas partes y en la nave se resuelve con un supuesto “simulador de gravedad” o algo así que no sirve de nada, porque cuando llegan a Phobos se estropea y todo sigue igual aunque, claro, se mencione que debe arreglarse… ¿para qué? Misterios de la vida. Total, da lo mismo, si en Marte y en Phobos no aplicas la gravedad, te da absolutamente igual ponerle un chisme para controlarla en la nave.
El traje EVA también es curioso: primero lleva una especie de escafandra que lo hace similar a los primeros trajes de buzo y la única diferencia entre estar dentro o fuera de la nave es tener bajada o no la visera. Vamos, completamente sellado y, por supuesto, sin suministro de oxígeno.
Por supuesto, en un momento de la película el dr. Farraday dice la temible frase: “Sin duda alguna esos seres están muy desarrollados“. Creo que si encuentras una peli de alienígenas en la que no se diga esta frase el AFI te da un premio -que será un Oscar de chocolate y si te lo mandan desde EEUU, como lo tendrán que inspeccionar por si es una bomba, seguro que no llega-.
Luego hay una especie de absurdo total con la reina alienígena. Cuando Paul es encontrado muerto, el Comandante Brockman ni se inmuta y se empeña en conservar a la alienígena sin ataduras de ningún tipo. Más tarde, en el funeral -por el procedimiento 22– de Paul, el Comandante casi se echa a llorar para, dos segundos después, ponerse a hacer gimnasia. Éso sí, antes soltará la gran frase: “Siempre he creído que el espacio infinito es la tumba ideal para un astronauta“. El caso es que la murciana se pasea por la nave matando a quien puede sin que nadie haga algo coherente para evitarlo.
Pero lo mejor viene al final, cuando Allan y Laura llegan a La Tierra y los científicos entran en la nave:
– Allan: “Doctor, tenemos que hacer algo. Antes de morir, esa criatura dejó sus crías por toda la nave.”
– Dr. Farraday: “Maravilloso, muéstremelas enseguida. Crías de un ser extraterrestre, ¡increíble!”
– Allan: “Creo que no se da cuenta, doctor. ¡Deben destruirlas enseguida!”
– Dr. Farraday: “Calma, muchacho, acaba de hacer un largo viaje y necesita tomarse un descanso. Es pronto para decidir éso. Además, antes tenemos que estudiarlas, ¿no lo cree así, Laura?”
– Laura: “Sí, creo que sí, doctor.”
– Dr. Farraday: “Han traído a La Tierra algo único y maravilloso, deben estar orgullosos.”
(¿Será un vestido de Agata Ruiz de la Prada?)
– Allan: “Pero, ¡doctor, son asesinos!”
– Dr. Farraday: “Le agradezco su preocupación, ahora déjelo en nuestras manos… acompáñenme, señores, vamos a conocer a unas interesantísimas criaturas”.
Interesantísimas criaturas, dice el pavo… ¿Éste se baña con pirañas porque lo encuentra interesantísimo o qué?
Pocas películas de ciencia ficción han visto éstos… Si hubiesen visto El enigma de otro mundo (Christian Nyby, 1951) ya se habrían hecho una tortilla con los huevos de la reina… “los huevos de la reina”, qué raro suena éso… En fin, el típico tópico del científico que quiere preservar y el hombre de acción que sabe de la amenaza y, por tanto, quiere destruirla. ¿Dónde está Quatermass cuando se le necesita?

Planeta sangriento - fotograma13

Pero si por algo se distingue realmente esta película en lo que a cutrez se refiere es en el aspecto visual. Empecemos comentando que para rodar esta peli se aprovecharon los efectos de la producción rusa Batalla más allá del sol (Mikhail Karzhukov, 1960), para pasar después a un listado -qué poco me gustan los listados pero a veces es lo mejor- de recursos utilizados:
Las vistas exteriores de los planetas son maquetas, a veces pintados con pintura metalizada supongo que con la intención de que las escasas luces reflejasen y así pareciese que El Sol iluminaba algunas partes, pero lo único que se consigue realmente es que parezca que se les ha quedado colgada en el espacio una bola de petanca.

Planeta sangriento - fotograma03 Planeta sangriento - fotograma02

Las vistas interiores del planeta tienen dos vertientes: por un lado tenemos las escenas en las que se ve una ventana y, al otro lado el planeta; en estos casos se recurre a una pintura bastante cutrecilla y sin ninguna profundidad que no da el pego en absoluto, en plan “mirad, astronautas del espacio exterior, éso es lo que os encontraréis si algún día llegamos al espacio de verdad y dejamos de hacer el tonto con las temperas”. Y luego tenemos las maquetas de las bases espaciales y de la superficie del planeta en sí que no son excesivamente cutres, pero que también cantan; sobre todo cuando filman una tormenta de polvo en la maqueta y la ponen de fondo con los astronautas en primer plano. Estas superposiciones son de lo más común y no sólo se utilizan en los “paseos marcianos”, sino que también se usan para los planos de recurso de Marte poniendo un decorado en primer plano y una pintura o las secuencias de una maqueta en el fondo.

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También tenemos las naves. Desde el exterior, las naves terráqueas no están mal elaboradas; se nota que son maquetas y se recurre al tema de apagar todas las luces para que se vean lo menos posible… así cualquiera… Otra cosa es el interior que, aunque esté algo mejor hecho que muchas de las películas de ciencia ficción de bajo presupuesto, cuentan con algunas cosas curiosas como por ejemplo, el magnetófono que llevan incorporado, la extraña esfera naranja que se supone que es una especie de pantalla de vídeo y lo mejor: las luces en la puerta que indican cuándo ha llegado la hora de comer y la de dormir.

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En cuanto a la nave extraterrestre, el exterior parece el satélite Sputnik tuneado y es de agradecer que no sea un platillo volante al uso, la verdad. El interior, como en las terrestres, ya es otra cosa: es como si hubiesen alquilado el laboratorio de La maldición de Frankenstein de la Hammer (Terence Fisher, 1957) y lo hubiesen cambiado todo de sitio para que no se note; tampoco se puede comentar mucho más porque en la mayoría de las escenas está tan oscuro que casi ni se ve.

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El vestuario tiene su aquel… por un lado el vestuario de los civiles no es el típico de los 60, como suele pasar en la mayoría de las películas que se supone que están ambientadas en varias décadas más allá, pero por otro nos encontramos con el hecho de que los técnicos de la base vayan vestidos de doctores y enfermeros, casi como si fuese un hospital. Los aliens, por supuesto, llevan trajes a la manera terráquea, que ya sabe que la moda es universal y hay tiendas de Zara y H&M hasta en la galaxia L21 -si es que existe la galaxia L21-.
Por supuesto, la alienigena no podía faltar a su cita con lo bizarro. Como es una producción de dos duros, lo más fácil es que tenga aspecto humano, pero al menos son algo originales y hacen que pase por chapa y pintura. Su piel es dorada, digo verde, digo dorada… bueno, es de otro color porque al principio es de uno y luego de otro. Su pelo también cambia y al principio, cuando lleva su “traje espacial” es como el vellocino de Jasón y los argonautas, rizado y dorado, y más tarde, cuando le han quitado la escafandra, parece que ha ido en moto todo el día y sin casco -yo tenía una profesora de Historia en el instituto que también parecía que iba en moto y sin casco-. Y algo grandísimo de la alienígena es cuando cogen un par de lucecillas y las enfocan directamente a sus ojos en plan “uuh, qué miedo, soy un vampiro espacial”. Es genial.

Planeta sangriento - fotograma15 Planeta sangriento - fotograma16 Planeta sangriento - fotograma18 Planeta sangriento - fotograma17

A todo ésto hay que sumarle un juego de luces sin igual. La iluminación es esencial en la película… lo que no sé es si es esencialmente buena o mala. A veces apagar todas las luces les salva la papeleta, como en el caso de las maquetas de las naves, pero otras el abuso de las luces rojas y verdes es tan cansino como los soniditos agudos que inundan la peli. En fin, cuestión de gustos.
Resumiendo, Planeta sangriento es una película de muy bajo presupuesto con ideas bastante interesantes -insisto en la relación con Alien-, interpretaciones aceptables y un guión entretenido que se puede ver sin problemas.

Bricoman�a

Número IV: Construya sus huevos de alienígena-vampiro-extraterrestre-intergaláctico

– Necesitará los siguiente elementos: Rábanos baby -ya sabe, ésa nueva moda de crear verduras más pequeñas de lo normal para que, al plantártelos en el restaurante del cocinero televisivo de turno te cobren por uno como si te comieses un kilo de los normales-, gelatina de Kiwi Royal (R), una bandeja, tijeras, cinta aislante y varios levantaplatos.
– Baje al chino de la esquina y compre la bandeja -¡por Dios, no compre una con niños, con flores o cualquier otro tema ñoño, es para dar miedo!-, las tijeras y la cinta aislante. Compre los rábanos y la gelatina en su supermercado de confianza. Los levantaplatos los podrá adquirir en tiendas de bromas.
– Haga la gelatina de Kiwi (poner agua a hervir, retirar, echar el contenido del sobre, remover, volver a poner a hervir, seguir removiendo durante 5 minutos, echar el líquido en uno o varios envases y dejar enfriar en la nevera hasta que solidifique). Cuando la gelatina esté hecha, rómpala con un tenedor y vierta la mitad sobre la bandeja.
– Coja todos los levantaplatos, corte los tubos y péguelos con la cinta a un único tubo para que sólo tenga que accionar una pera y así se muevan todos los levantaplatos a la vez. De lo contrario tendrá que llamar a toda su familia cada vez que quiera darle vida a los huevos.
– Haga un agujero en los rábanos e introduzca un levantaplatos en cada. Luego, colóquelos encima de la gelatina.
– Vierta la otra mitad de la gelatina de kiwi encima de los rábanos.
– Accione la pera del “levantaplatos múltiple” que hemos construído para que los huevos elienígenas se muevan.

Planeta sangriento - fotograma19

¿Sencillo? ¡Y práctico! Ya puede aterrorizar a sus visitas cuando no haya manera de que se vayan de casa.

Cutrez técnicaEstrella 3
Cutrez guion�sticaEstrella 3
Cutrez visualEstrella 4
InterésEstrella 3
PuntuaciónGlobal - 5.5

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2 Responses to “Planeta sangriento (1966)”


  1. 1 alexis noviembre 15, 2009 en 3:54 am

    ¡Host…! ¡0 comentarios! ¿De verdad voy a ser yo el primero que deje algo escrito aquí?
    ¡Que compromiso, oye!

    Bueno: El caso es que ahora mismo “vengo” de “Batalla mas allá de las estrellas”, y ya he dejado ahí mi (ya habitual) comentario. Mas o menos larguillo… Aunque tampoco tanto en ese caso como en otros.
    Y me remito, en cierto modo, a lo dicho por mi en ese otro comentario anterior y sobre aquella otra peli.
    Esta de aquí si que ya me sonaba a mi como “precursora” de “Alien”… Y hasta creo haberla visto… Estoy casi seguro pero, de algún modo, tampoco “no del todo”.
    El trailer me lo podria acabar de confirmar… Pero ¡a ver!: Desde que voy entrando por aquí que me viene tocando un poco las narices lo de que haya videos para “linkar” directamente, y que la mayoria de las veces solo conduzcan a un letrero de “suprimido por el usuario”, o de “suprimido por infracción de… bla, bla, bla…”
    Bueno: El responsable de la pàgina se sabrá lo que proceda. Yo no digo na ¡eh!… (aunque, en realidad, ya viene a ser como que si que lo he dicho… “ja ja y ji ji”… ehmmm).

    Eheestooennn… looo que respecta a esta peli: Creo que seria la misma que un amigo me dijo una vez que le dio mucho miedito de pequeño, y que la dieron por la tele y yo me la grabé (muchos años después) y se la dejé al amiguete para que la rememorara (pero ya con ojos de adulto) y tal y cual pascual…
    Y… Eso: Que se suponia que era algo casi “oficialmente” precursor de “Alien”…

    No se… Creo que era esta misma… Creo…
    ¡No se por qué, pero me suena que el título original era mas bien “Planet of blood” (que no eso de “Queen of blood”)!… ¿Es posible? (Pregunto…).
    ¡Y aun digo mas!: Si lo dicho me suena así, habria de ser por cierta ancestral mania mia de procurar apuntar (en boli) los títulos originales de las pelis grabadas de la tele en las etiquetas de mis cintas de VHS, en aquellos tiempos… Y siempre y cuando los pudiera sacar del propio rótulo original de la peli…

    ¡Hala! ¡Y aquí me quedo, que no es poco! (¡Plasta soy, oye!… Pero es que me sale así).

  2. 2 Andrés Amenedo abril 28, 2013 en 6:00 pm

    Esta película la he visto várias veces, y para la época en que está hecha no se le puede pedir más. Es interesante ver a un joven Dennis Hopper que ya había perdido a su amigo James Dean, y no creo que por esta época ya fuese amigo de Bigas Luna. En fin, quien quiera verla que la vea con visión de los 60. Un saludo.


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