
Los ritos satánicos de Drácula (The satanic rites of Dracula)
Año:1974
Duración: 87 min.
Género: Terror, Ciencia ficción y Suspense
Director: Alan Gibson
Actores: Christopher Lee, Peter Cushing, Michael Coles, William Franklyn, etc.
Más datos en la IMDB
Minisinopsis: En 1970, investigadores de Scotland Yard creen haber descubierto un tipo de círculo ocultista en el que están involucrados influyentes personajes de Inglaterra pero, tras recurrir a la ayuda del Profesor Van Helsing, se darán cuenta de que están tras la pista de algo más importante.
Si ya has visto la película, puedes seguir leyendo.
Toda película de la Hammer con Cushing, Lee y vampiros debería de llevar el título de clásico del terror y ésta lo hubiese conseguido si no fuese por unos cuantos detalles que la convierten en una simple curiosidad que se deja ver bastante bien.
Aunque Alan Gibson fue un director más televisivo que otra cosa, no era un desconocido del mundo de los vampiros, puesto que ya había rodado Drácula 73 (1972) (que, confieso, tengo desde hace tiempo, confieso, tengo ganas de ver desde hace tiempo, y confieso, no he visto en todo este tiempo y que, conste, es como la primera parte de ésta que nos ocupa) y, pese a su televisiva carrera, no tenía mala mano para el género. Algo parecido pasó con Don Houghton, guionista de la maravillosa y nunca suficientemente encumbrada obra maestra de la Hammer Kung-Fu contra los siete vampiros de oro (1974).
El reparto, salvo las dos estrellas, fue “rellenado”, por actores que no lo hacían mal pero que nunca pasaron de ser secundarios en sus carreras. Por tanto, como en la mayoría de las películas de la Hammer, no hay mucho que decir en lo que al apartado técnico se refiere, son correctas y poco más. Como mucho mencionar la excelente música de John Cacavas, mezclando lo funk con lo sinfónico, y los títulos de crédito del principio con la sombra recortada de Drácula de una filmina negra sobre los planos de Londres… geniales ambas cosas.

Si de algo peca esta película, sin duda, es de tener una buena idea y desperdiciarla. La buena idea es que Drácula (Christopher Lee) esté harto de Van Helsing (Peter Cushing) y se decida a destruir el Mundo entero para acabar de una vez por todas con las tonterías (transportando el mundo de los vampiros al mundo de los maníacos megalómanos)… tardó, pero acabó dándose cuenta de que mordiendo a cuatro personas por película no iba a conseguir mucho.
El desperdicio viene por cuatro tonterías y una media hora final que echa por tierra todo el trabajo conseguido al principio. En el apartado de las pequeñas tonterías tenemos las siguientes cosas:
Lo del reloj-cámara de fotos es increíble. Que en 1974 hubiese un reloj de pulsera capaz de hacer fotos no se lo cree nadie que sepa un poco de fotografía y de la evolución de las cámaras. Pero lo bueno es que, cuando quitan el micro-carrete del reloj, éste está abierto y el negativo queda expuesto a la luz, con lo que debería de velarse por completo. Vamos, que ponen al japonés y al suizo de Scotland Yard (el japonés por lo de micro y el suizo por el reloj) a currarse un reloj-cámara, se tiran una jartá de años para conseguirlo, mandan a uno a la mansión de los ocultistas que sale vivo de milagro y dura lo justo para contar lo que ha visto y todo éso para que un manazas exponga el carrete a la luz… pá matarlo… como se entere la Reina Madre se va a beber cuatro vodkas… cuatro más de los que se bebe habitualmente, quiero decir.

Por otra parte tenemos el tema singular de las balas de plata. Van Helsing asegura que a los vampiros se les puede matar con plata y se hace su bala para su pistola “micromachine” con la intención de matar a Drácula con ella. No es la primera vez que oigo lo de la plata, pero quizá esté muy pillado por los pelos, porque se supone que a los que les afecta de verdad es a los hombres-lobo-rata-cebra-ornitorrinco y demás fauna cambiante. Que no sé por qué el empeño con la plata si es más fácil darles en la cabeza con una pala, atarlos y sumergirlos lentamente en un tanque de ácido porque, como yo, todo el mundo tiene un tanque de ácido en sus casas… o no… bueno, no sé, igual sólo es una manía mía.
Básicamente ésos son los pequeños -muy pequeños- fallos del guión hasta el minuto 60, que es cuando empieza el desenlace y todo se cae. Por nombrar alguna escena dantesca, cuando Van Helsing va a visitar a Drácula y tira los libros de la mesa sin ningún tipo de disimulo para camuflar una biblia entre ellos aunque, por otra parte, el juego de luces y reflejos de esta escena es bastante digno.

Lo del Inspector Murray (Michael Coles) en el sótano de la mansión no tiene nombre. Primero le tira una red a la Chin Yang (Barbara Yu Ling) y ésta se queda haciendo aspavientos con las manos, que digo yo que si no será mejor coger y tirar de la red hacia el mismo lado siempre para deshacerte de ella; y luego está lo de que derrote a las vampiresas del sótano -más adelante hablaré de ellas- abriendo la llave del agua… ¿pero qué les pasa? ¿es que odian la limpieza? ¿piensan que se van a morir por una ducha? ¿estaba bendecido el sistema de cañerías? ¿por éso se veía al Papa Pablo VI saliendo por patas de la mansión en la escena anterior? El tema de que Chin Yang sea la malísima de la peli tiene su explicación: como tiene los ojos y las cejas así: \ / en lugar de así: - - , pues parece más mala. Es lo mismo que pasa con los encapuchados de cierto grupo terrorista que no nombraré, que se hacen los agujeros de las capuchas en diagonal para aparecer en los vídeos más malos de lo que ya son.

Y, finalmente, siguiendo con el Inspector Murray, mientras Van Helsing es capturado y llevado a la mansión, él está viéndolo todo desde la sala de seguridad de la misma y no hace nada… absolutamente nada… y es policía… y Van Helsing está en peligro… pero no se mueve… vamos que debía de decir la típica frase: “Si no voy muere uno y si voy morimos dos“. La escena final también es digna de ser comentada, pero no voy a destriparla porque no tengo los ojos y las cejas así: \ /
En los diálogos podemos encontrar varias frases que quedarán para la posteridad como cuando Van Helsing explica a Terrence (William Franklyn) y a Murray lo malísimos que son los cultos ocultistas (valga la oculti-redundancia): “Con este mal en particular es más fácil enviciarse que con la heroína“, expléndido. O cuando tiene la santa cara de decir “Una vez destruí al Conde Drácula“… ¡¿Una vez?! ¡Si llevas toda la vida!. O cuando, nuevamente Van Helsing, discutiendo con el Profesor Julian Keeley (Freddie Jones) sobre su trabajo le dice: “¿Por qué la plaga del bacilo? ¡Tú! ¡El Profesor Julian Keeley, que recibiste el premio Nobel de Ciencia y Humanidad!“; pues el de Ciencia no sé, pero el de Humanidad seguro que se lo quitan por desarrollar una plaga que podría acabar con ella.

En lo visual hay varias cosas que comentar. Lo principal es la transformación que sufren los criados de Drácula, antiguamente zíngaros y ahora el C.M.G.H. (Cuerpo Motorizado de Gitanos Hippies). El chaleco con piel de borrego es genial. A mi, sinceramente, no me parece especialmente desafortunada esta transformación porque van con el tiempo que les toca vivir… por éso y porque me trae recuerdos del chaleco de pastorcillo que me hizo mi madre para una obra del colegio, pero éso ya lo conté en Yo fui un cavernícola adolescente. Éso sí, en una de éstas que van con la moto a toda leche, esperas que salga una viejecita de una esquina esgrimiendo un bastón y gritando “¡Malditos hippies vampíricos!“.

También tenemos los ritos ocultistas donde, por supuesto, hay tetas (¡yuju, son los 70, amiguitos, estamos que lo regalamos en cuestión de carne!). Ritos que se representan con la china malosa, una vampira anoréxica desnuda (que debe ser muy satánica porque se pone mucho cuando le echan sangre encima), un gallo que acaba siendo degollado y un grupo de encapuchados con cara de lelos que, si me asegurasen que son ocultistas, lo más que podría creerme es que ocultan el Playboy debajo del colchón para que no lo descubran sus mujeres. Éso sí, la mesa con el pentagrama es ideal para invitar a alguien a tomar el té y, entre conversación y conversación, tirarlo encima y clavarle el cuchillo de la mantequilla en el pecho. Seguro que algún siniestro que tiene un maldito Myspace maldito (repito maldito a posta) vende mesas con diseños como ése para flipados de Satanás como él porque un siniestro jamás comprará en Ikea -demasiado color-, así que hay todo un mundo de posibilidades comerciales abierto.

Algo curioso es la escena en la que la ayudante de Torrence, que ha sido secuestrada y vampirizada, ataca a éste y cuando le clavan una estaca en el corazón ¿qué es lo que se ve?
- “¡Tetas, tetas!“
Joer, sí, se le ve una teta, pero no sólo éso, ¡se le ve un empaste en una muela! Debe de ser el primer vampiro con empaste que veo… y he visto unos cuantos. Igual no se aprecia muy bien en el fotograma, el empaste, digo, no lo otro que es más que evidente -aunque hay que señalar que el corazón de una mujer está más arriba-, pero en grande se ve mucho mejor… obviamente. En el lado izquierdo, abajo.

Las vampiresas encerradas en el sótano -éso de que estén encerradas y encadenadas en el sótano me tiene un poco pillado- son graciosas porque van todas despeinadas, conjuntadas con sus vestidos rojos y, la verdad, más parecen una mezcla entre un coro de gospel y una carcel de mujeres ideada por Roger Corman que otra cosa.
Por lo demás, los efectos visuales se reducen a lo habitual en las películas de vampiros de la Hammer: humo y transformaciones finales de Drácula cuando se le mata.

Dicho lo dicho, es una pena que Los ritos satánicos de Drácula tenga una media hora final tan decepcionante teniendo un apartado técnico correcto y un apartado visual apropiado. De haberse resuelto mejor, a buen seguro que hubiese sido una película imprescindible dentro del sub-género de los vampiros.















Hola,
Hace tiempo que leo tu blog……la verdad es que me gustan bastante tus cometarios.
Yo no he visto esta pelicula aun, aunque si vi Dracula 73, que es como la conocen en España, y la verdad es que es por eso que creo que no he siquiera tratado de ver este pelicula. Supongo que en un dia de debilidad puede que la vea.
Si puedes ve mi blog…hace un tiempo postie algo sobre dracula 73.
Sigue asi con tu blog.
Saludos
Jo, pues después de leer tu crítica creo que tengo más ganas de ver Drácula 73 :)
Gracias por los ánimos.
esta buenicimo lo satanico yo creo en san la muerte y siempre voy a creer en san la muerte porque para mi es el mejor. A mi me ayudo muchicimo ES EL MEJOR DE LOS SANTOS.
yo creo en SAN LA MUERTE HACE 10 AÑOS SI SIEMPRE ME CUMPLIO TODO PARA MI ES EL MEJOR DE TODOS LOS SANTOS