Yo fui un cavernícola adolescente (1958)

Yo fui un cavern�cola adolescente - Cartel

Yo fui un cavernícola adolescente (Teenage Cave Man, Prehistoric World)
Banderas - EEUU
Año:1955
Duración: 65 min.
Género: Ciencia Ficción y Aventuras
Director: Roger Corman
Actores: Robert Vaughn, Sarah Marshall, Leslie Bradley, Frank DeKova, etc.
Más datos en la IMDB

Minisinopsis: Un cavernícola adolescente desafía las leyes de su pueblo en su búsqueda de la verdad. El resultado de su búsqueda dará como fruto el conocimiento de pasadas generaciones.

Si ya has visto la película, puedes seguir leyendo.

Soy consciente de que muchos dicen que Roger Corman es el rey de lo cutre (o el príncipe, si Edward D. Wood es el rey), pero yo creo que es, simplemente, un oportunista. Si en un momento determinado se llevaban las películas de terror gótico, pues dirigía y/o producía películas de terror gótico; que se llevaban las de ciencia ficción, pues lo mismo; que se llevaban las de dinosaurios, pues hacía de dinosaurios. En fin, el problema de Corman en cuanto a la Historia del cine es que los oportunistas pocas veces entran en ella. Corman hace las películas que se demandan con un presupuesto mínimo, lo cual no le hace un buen director, sino el productor más listo del planeta. En este caso, lo que hace Corman es coger dos temas y unirlos: el tema de los dinosaurios que llevaba rondando un tiempo y que se ha extendido hasta nuestros días y la más que gilipollesca moda estadounidense de los 50 de hacer películas de adolescentes rebeldes con cualquier motivo. Yo no sé lo que sacaría en taquilla con esta peli, pero seguro que más de lo que se gastó haciéndola. Además, los publicistas están para algo y les resulta muy fácil dibujar en un cartel cosas que luego tienen poco o nada que ver con lo que se va a ver (valga la “rebuznancia”) más tarde en la película.
Obviamente, como Corman ha producido más de 300 películas y dirigido unas 50, tiene de todo y, para ser justos, las películas que él mismo dirigió, en porcentaje, son mejores que las que produjo (o ha producido, que sigue vivo y produciendo).
Dicho lo dicho sobre la mediocridad del director, sigamos:

Yo fui un cavern�cola adolescente - Wanted

¿Qué clase de individuo perpetra semejante actuación (sin contar a Mel Gibson)? Empezamos bien si pensamos que un adolescente puede tener 26 años (la edad de Vaughn cuando rodó la peli), pero bueno, el tufo Al salir de clase se extiende por muchas pelis. Pero el tema no es que tuviese 26 años, el tema es la interpretación rancia de un Hamlet adaptado al mundo de las cavernas al más puro estilo actor-onanista-narcisista. ¿Cuándo se convirtió, Robert Vaughn, en un buen actor? ¿Por qué no esperó a aparecer en ése momento en el que se le había olvidado ya el estúpido recurso de mirar al cielo o desviar la mirada cada vez que hablaba para parecer más melodramático? Pero, ¿cómo pudo escapar a la ira de Dios después de hacer esta película y convertirse en un actor? ¿Acaso es el propio Satanás y Dios no podía deshacerse de él porque tenía que mantener la pugna entre el bien y el mal? ¿Y el resto de los actores (sobre todo Frank DeKova), tampoco podía acabar con ellos? ¿¿¡¡Pero dónde se mete la justicia en estos casos!!?? ¿¿¡¡En qué diablos están pensando!!?? ¿¿Qué habían hecho, bajarse a la calle a echar un cigarro porque no les dejaban fumar en el juzgado?? Y los fabricantes de corta-fiambres ¿por qué no se aliaron con los cirujanos después de ver esta película y crearon un corta-fiambres gigante que hiciese rodajas pero conservase unidas las venas, arterias y conexiones nerviosas de este tipo para que tuviese que vivir como un “chopet acordeónico” durante el resto de su vida?
Y no me vale, Robert Vaughn, que me digas que esta fue tu peor película, Robert Vaughn. Lo hecho, hecho está. ¿Te enteras, Robert Vaughn? Pues que no me cruce contigo un día que haya estado en Ikea porque esos días la ley me permite matar.
En fin… pasemos al guión y los efectos, todo junto.

Como ya he comentado, la “película” une varios temas de moda en los 50: los cavernícolas, los adolescentes y el tema del holocausto nuclear, que está oculto hasta el final de la película. La mezcla de los tres temas es… a ver, si metes en una batidora Nocilla, helado de nueces de macadamia y pimientos rellenos el resultado es incomible. Dos elementos juntos puede estar bueno, pero los tres, inevitablemente, no.
Lo primero que llama la atención, son los peinados cincuenteros (me gustaría saber cómo se hacen la raya) y los trajes cavernícolas perfectamente confeccionados. Cuando era pequeño, mi madre me hizo un chaleco de lana para una obra de teatro del colegio en la que hacía de pastorcillo casi igual al de El creador de símbolos (Leslie Bradley) y éso que tuvo que hacerlo corriendo porque el último día, alguien decidió que no tenía aptitudes para coger un corcho quemado, pintarme de negro y hacer de Rey Baltasar, que lo único que decía es que traía mirra, así que me tuve que poner el chaleco y un zurrón a juego, apuntar al cielo y decir “¡mirad, una estrella!” para que algún niño cab… para que alguien de mi clase salido del Actor’s studio hiciese de Baltasar y triunfase en el mundo de las varietés escolares.

Yo fui un cavern�cola adolescente - fotograma08 Yo fui un cavern�cola adolescente - fotograma07

Por supuesto, como no podía ser de otra manera, las mujeres que aparecen están perfectamente depiladas. Dios, cuánto echo de menos En busca del fuego (Jean-Jacques Annaud, 1981) cuando veo estas pelis. Y, como sus congéneres masculinos, van perfectamente peinadas… tanto que llevan horquillas.

Yo fui un cavern�cola adolescente - fotograma09

Tras la estética, llega la forma de hablar. Hombre, no digo que se recurra a la gilipollesca excelencia de Cuando los dinosaurios dominaban La Tierra de pseudoinventar un pseudolenguaje alternativo más propio de consumidores compulsivos de Diet Pepsi (Britney Spears, por ejemplo) que de una película de dinosaurios, pero lo de que se hable en perfecto inglés es muy cantoso. Lo gracioso del tema es que, aunque hablen perfectamente, no saben ponerle nombre a las personas. Todo ésto del idioma no es comprensible hasta el final de la peli pero, aún con el truco final, el resultado es lamentable.
Dentro del tema de los adolescentes, la película bombardea una y otra vez con cuatro palabras: “ley”, “prohibido”, “verdad” y “mentira”, y juraría que en varias ocasiones se construyen frases de más de 20 palabras sólo con estas cuatro. Veamos algunos ejemplos de diálogos metafísicos gilipollescos de la película:

- El creador de símbolos: “¿No conoces la ley?”
- El adolescente: “Sí.”
- El creador de símbolos: “Pero ¿has ido más allá del río?”
- El adolescente: “Sólo un poco más allá. Allí hay cosas: animales del tamaño de mi cabeza, pequeñas criaturas que corren por todas partes.”
- El creador de símbolos: “Está prohibido.”
- El adolescente: “¿Por qué?”
- El creador de símbolos: “La ley.”
- El adolescente: “La ley nos impide ir a las montañas que están más allá del valle, la ley nos impide acceder a los animales que nadan en el río, ver las criaturas que pueblan los bosques, las frutas que crecen en los árboles. ¿Qué clase de ley es ésa?”

O cuando el adolescente cavernícola monta una partida de caza para cruzar el río prohibido…
- Miembro de la tribu: “Aquí hay carne, cacemos y volvamos” (“Cacemos” de cazar, claro, no es que sea un paleto y esté tratando de decir “¿Qué hacemos?”)
– El adolescente: “No, he venido a descubrir la verdad o la mentira de las historias de la antigua ley.”
- Miembro de la tribu: “Hemos venido a cazar, no a destruir el mundo.” (Con dos coj…)

Y, ¿qué decir del enfrentamiento entre el adolescente y el hombre barbudo?
- El hombre barbudo: “Tú no renunciarás a tus sueños, ¿verdad?”
– El adolescente: “Ya ocupas el puesto de mi padre. ¿Qué pretendes de mi?”
- El hombre barbudo: “Espero que mantengas la ley. Pero los sueños de un hombre valiente son difíciles de vencer.”
– El adolescente: “Cuando entremos en la cueva de los símbolos a hacer una petición mantente a la vista.”
- El hombre barbudo: “¿Por qué?”
– El adolescente: “Porque eres la clase de hombre que desea ser el jefe de la tribu, lo contrario que yo. Yo sólo deseo ampliar mis horizontes. Dos hombres así acabarán luchando algún día y uno de nosotros morirá a manos del otro.”
Yo juraría que Corman escuchó un diálogo similar en Gigante (George Stevens, 1956) o alguna Película (con mayúsculas) parecida y lo adaptó a sus trogloditas.

Pero, claro, no sólo los diálogos son infumables; las escenas también tienden a serlo. Por nombrar escenas que se llevan la palma: la estupidez de los tipos que guardan “los tres grandes legados del hombre” (el fuego, la rueda y el barro) con sus rayas perfectamente hechas en el pelo; la escena en la que uno de los adolescentes cae en unas “arenas movedizas”, según dicen, y realmente es un lago que no se han molestado ni en aderezar un poco (a parte que en el mundo real las arenas movedizas no tienen una profundidad mayor de un metro, con lo que nunca morirías si te cayeses a unas); el descubrimiento de la flauta de pan por parte del adolescente; cuando el adolescente da caza a una ardilla para comérsela y luego lo que cocina es un conejo perfectamente pelado, limpio y sin cabeza; la escena en la que el hombre barbudo y el adolescente pelean hasta que, minutos después, al viejete se le ocurre decir “¡basta!“; cuando el tipo que llega hasta la tribu montado en un caballo es alcanzado por una flecha de lado y herido de muerte con el canto del palo de la flecha y cae del caballo; la escena en la que el adolescente se supone que está cavando con una especie de azada para construirse una cueva y se nota perfectamente que no está cavando, sino haciendo como si cavase… vamos, que casi toda la película está repleta de escenas que deberían condenar a quien las ideó y las rodó al ostracismo.
Luego tenemos el tema de los monstruícos. ¿Qué sería de una película de cavernícolas de serie B (igual ésta es Z) sin monstruícos? Bien, pues para esta peli, el Corman tira de imágenes de dos películas anteriores y recurre a efectos baratos para crear nuevas. Así, nos encontramos con la siguiente galería: un caimán con adherencias pegadas (que hijos de puta que eran) y un dragón de komodo que luchan a muerte en una de las escenas (pero qué grandísimos hijos de puta), una especie de bisontes que en realidad son cabras con pieles por encima y cuernos adheridos, un oso que es un tipo con un disfraz que no sabe ni moverse, maquetas de mamuts que se dejan estáticos en el fondo mientras unos tipos con disfraces más que rancios de dinosaurios se mueven como pueden por la pantalla, un temible armadillo gigante y perros salvajes que muerden el brazo del adolescente en 20 ocasiones y no le causan ninguna herida. ¡Vaya galería!

Yo fui un cavern�cola adolescente - fotograma02 Yo fui un cavern�cola adolescente - fotograma03 Yo fui un cavern�cola adolescente - fotograma05 Yo fui un cavern�cola adolescente - fotograma04

Por supuesto, también hay que contar con las imágenes de archivo de dos películas: los diplodocus de Hace un millón de años (Hal Roach, 1940) y el monstruo de El fantasma de ultratumba o The she creature (Edward L. Cahn, 1956); dos pelis, por cierto, tan pedorras como la que nos ocupa.

Yo fui un cavern�cola adolescente - fotograma01 Yo fui un cavern�cola adolescente - fotograma06

Y, por supuesto, “el Dios que mata sólo con el contacto”, que no es otra cosa más que un tío disfrazado con un amasijo de barro, raíces, hierbas y dos pelotas de ping-pong en los ojos y que se supone que lo que lleva es un traje anti-radiación… (no sé si se verá muy bien en el fotograma, pero igual se ve mejor en el póster de la galería de flickr).
Y me niego a hablar de la “fumada de porro” que representa lo del científico con el traje y la destrucción del mundo y… ¡anda ya, vete al pedo, guionista!

Yo fui un cavern�cola adolescente - fotograma10

Vamos que, Yo fui un cavernícola adolescente es un ejemplo de lo que nunca se debería hacer en el cine. Si se puede obviar el gesto de Robert Vaughn, los diálogos -es recomendable para mantener la cordura-, y las hijoputeces de las adherencias en los animales, la película se puede ver una vez -sólo una- para reirse un rato. Pero cuidado, si la vas a ver, hazlo en compañía de alguien que pueda llevarte a un hospital cuando te empieces a poner azul.
¡Oh, qué gran honor, se lleva mi primer 1 en interés! o lo que es lo mismo, según el arbitrario sistema de calificaciones que puse para contentar a los críticos, significaría más o menos una puntuación final de 2.

Cutrez técnicaEstrella 5
Cutrez guion�sticaEstrella 5
Cutrez visualEstrella 5
InterésEstrella 1
PuntuaciónGlobal - 2.0

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7 Responses to “Yo fui un cavernícola adolescente (1958)”


  1. 1 deikakushu septiembre 3, 2007 en 5:05 pm

    Soy yo o es de las mejores/peores (según se considere positiva o negativa la cutrez) puntuaciones que has puesto?
    La verdad es que sin haber visto la peli es pa mear y no echar gota. El tema del holocausto, el científico ese, el “Dios que sólo mata con el contacto”, el pobre cocodrilo ese tuneao, esas tipas repeinadas, las arenas movedizas-lago… me tienes desconcertado. Ya se que no recomiendas verla, pero es que es demasiado tentador…
    Un menos cuatro, tio, es demasiado para no verla!!!
    Un abrazo

  2. 2 Jorge septiembre 3, 2007 en 5:22 pm

    Si no recuerdo mal, ésta y Plan 9 son las únicas que tienen un 5 en todas las cutreces, pero Plan 9 resulta bastante más entretenida que ésta y tiene un “mayor valor cinematográfico” (¡venga ya!).
    Tú sabrás si la ves, yo ya he advertido :D

  3. 3 Milgrom septiembre 3, 2007 en 6:54 pm

    Tío ya he vuelto, ¿que tal ha ido?. Llevo toda la mañana leyendo posts atrasaos, que duro trabajo. Estoy cada vez más de acuerdo con Deika, me parto el culo cada vez más con tus críticas.

    Saludooos

  4. 4 Jorge septiembre 3, 2007 en 7:23 pm

    Pues ahora que ya he dejado de mover muebles, pasar aspiradoras, limpiar moquetas, volver a pasar aspiradoras, poner plásticos y cartones, rellenar agujeros con acuaplast, pintar, volver a pintar, quitar los plásticos y cartones, volver a pasar el aspirador, mover muebles, mover cajas, poner cosas en su sitio y plegar y tirar cajas, bien… ¡Qué gran verano! Al menos no ha hecho mucho calor…

    os, os

  5. 5 JUAN mayo 17, 2008 en 12:18 am

    SI LA DEL CAVERNICOLA ES CUTRE NO OS PERDAIS
    YO FUI UN FRANKENSTEIN ADOLESCENTE Y YO FUI UN HOMBRE LOBO ADOLESCENTE


  1. 1 Los ritos satánicos de Drácula (1974) « ¡Qué grandes son las pelis cutres! Trackback en noviembre 10, 2007 en 11:27 am
  2. 2 The thing with two heads (1972) « ¡Qué grandes son las pelis cutres! Trackback en febrero 20, 2008 en 6:31 pm

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