
El experimento del Dr. Quatermass (The Quatermass Xperiment)

Año:1955
Duración: 82 min.
Género: Terror y Ciencia Ficción
Director: Val Guest
Actores: Brian Donlevy, Jack Warner, Margia Dean, Thora Hird, etc.
Más datos en la IMDB
Minisinopsis: Un cohete lanzado por el equipo del Dr. Quatermass aterriza en la campiña inglesa. De los tres tripulantes del cohete sólo sobrevive uno, contagiado por un extraño virus procedente del espacio.
Si ya has visto la película, puedes seguir leyendo.

Quatermass fue una producción para la radio y la televisión de la BBC británica cuya vida comenzó en la década de los 50 del siglo pasado y ha durado hasta la actualidad, con el remake de la serie original.
Sobre la película que nos ocupa, decir que Val Guest es uno de mis directores de serie B preferidos precisamente por esta película y su continuación (Quatermass 2 o Enemigo del espacio, 1957) que no son películas cutres en su conjunto pero que tienen detalles o errores que… me atrevería a llamarlos… blasfemos.
En cuanto a los actores, nada que objetar. Por destacar a alguien, Brian Donlevy (Quatermass) que es un sólido actor que interpreta con la misma solidez su papel de científico autoritario y cabezón, y Richard Wordsworth (Victor Carroon), que está igualmente brillante. Del mismo modo, tampoco nada en contra del guión. Y del aspecto técnico lo más destacable es que la sensación que da la película es que es un film de estudio, muy próximo a las películas creadas para la televisión. Una vez liquidada la parte correcta de la película, pasemos a la miga, que es por lo que estamos aquí.
Yo no sé si todo el mundo que ha visto esta película habrá visto previamente el clásico El jovencito Frankenstein (Mel Brooks, 1974), pero ver la primera escena de Quatermass, mientras la pareja corre y ríe y acaban cayendo en la paja y no decir “¡Oh, me gusta revolcarme, revolcaaarme por la paaajaaa!” es imposible. A decir verdad, la escena en sí es un poco absurda, pero de alguna forma había que introducir el cohete. Como decía el crítico Carlos Pumares (antes de dedicarse a hacer de mono de feria en diversos programas de televisión), la mejor forma de empezar una película es con un terremoto. El terremoto -el cohete, en este caso- pasa, y el padre de la criatura que se revolcaba por la paja sale de su casa con una escopeta para matar al supuesto “meteorito”… lo más lógico, vamos.

Y aquí es cuando empieza la blasfemia a las leyes de la lógica universal. Veamos cómo aterriza el cohete:

Está claro, ¿no? Todo el mundo sabe que los cohetes despegan con los propulsores hacia el suelo y que, por tanto, el interior se adapta a esta lógica. Bien, veamos ahora cómo sale el tripulante del cohete y cuál es la posición de la puerta:

Ehm… no me cuadra. Pero bueno, igual es que la puerta es simétrica y tiene la misma forma por arriba y por abajo. Vamos a ver cómo es por dentro…

¡Coño, pues no!, cuando entra Quatermass todos los objetos están en la posición correcta y no bocabajo, como deberían estar. Y cuando, más tarde, se visiona la película tomada del interior del cohete se confirma esta condición. Ahora entendéis por qué lo he llamado blasfemia, ¿no? Era tan fácil como hacer que el cohete hubiese aterrizado con los propulsores hacia el suelo y se hubiese resuelto todo.
Pero la blasfemia contra la lógica no se queda ahí. Recordemos que el cohete se estrella en un campo de lleno de paja. En un momento determinado se menciona que el metal del cohete está a 300º… paja + calor infernal = ?. Igual a nada, al menos aquí. En un mundo ideal el campo de paja estaría ardiendo.
Poco más tarde, rescatan a Victor Carroon del interior del cohete, descubren los trajes del resto de los tripulantes vacíos y, haciendo conjeturas sobre lo que habría podido pasar, se dice “Les quitó los trajes, echó sus cuerpos al espacio y volvió a montar sus trajes“. Cierto es que en 1955 no había vuelos espaciales y que, por tanto, no se sabía qué pasaría cuando se abría una escotilla en el espacio, pero, ¡por todos los diablos, que ya se volaba y a nadie se le ocurría abrir la puerta de un avión en vuelo! La frase correcta sería “Les quitó los trajes, abrió la escotilla para tirarlos, los tres salieron volando hacia el espacio y el cohete se convirtió en basura espacial“. Otro error derivado de la suposición de lo que ocurriría en los vuelos espaciales y por tanto perdonable, es mostrar a los tripulantes del cohete andando por sus paredes en lugar de flotar en el aire con gravedad 0, pero es perdonable, insisto.
Algo realmente bien hecho es el proceso de transformación de Carroon. Desde los efectos en la piel cuando lo examinan al principio, hasta el brazo que parece absorber la forma del cactus que golpea y que emplea para asesinar al boticario (bastante histriónico este actor, por cierto) y que acaba asustando a la niña del puerto en lo que parece un homenaje a la famosa escena de Frankenstein.

Tras la escena de la niña en el puerto aparecerá Rossy en la comisaría para denunciar que ha visto al ser en el que se ha convertido Carroon y dirá algo que confirma que la película no está hecha en la actualidad: “¿Caminar? No, más bien reptaba por un muro, no se parecía a nada de lo que suelo ver los sábados por la noche“. Si la película se hubiese filmado en la actualidad en cualquier ciudad española hubiese sido imposible decir éso.
Y llegamos al momento culminante en el que el “ser” llega reptando hasta la abadía de Westminster donde, precisamente, se está rodando un programa en directo para la BBC. Y el bicho se sube reptando hasta un andamio (¿?… ¿cómo? Bueno, da igual, repta por la pared y llega al andamio, no nos planteemos el cómo); y vemos al bicho en un plano desde el suelo y en otro cercano y paramos el DVD y decimos: Espera, espera… ¿he visto lo que creo que he visto? Ah, pues sí, desde abajo parece un cactus peludo con tentáculos y en el primer plano es un pulpo, claramente.

Y entonces viene Quatermass a solucionarlo todo y decide desviar toda la energía de Londres -pero toda, ¿eh?, que se ve cómo se apagan muchos edificios- para freir al pulpo-planta. Maravilloso. Luego le echas un poco de pimentón, aceite de oliva virgen y a comer.
En fin que, El experimento del Dr. Quatermass es un clásico y sus fallos (o aberraciones) lo engrandecen.















Hola
Una pelicula vastante interesante , es un punto
lo del coche de bomberos con la campanita y el
tio dale que te dale , no es demasiado
antiguo ese camion , el doctor es algo duro
y es el que lleva todo es tema , como manda el
tio va de duro y el maquillaje del astronauta
si parece una draq queen muy bueno.
Saludos