
Kung-Fu contra los siete vampiros de oro (The legend of the 7 Golden Vampires)

Año:1974
Duración: 83 min.
Género: Terror, Artes Marciales
Director: Roy Ward Baker y Cheh Chang
Actores: Peter Cushing, David Chiang, Julie Ege, Robin Stewart, etc.
Más datos en la IMDB
Minisinopsis: El Conde Drácula viaja hasta lo más recóndito de china para despertar a los seis vampiros de oro que permanecen dormidos desde la muerte del séptimo vampiro.
Si ya has visto la película, puedes seguir leyendo.

¡Vampiros y Kung-Fu en una misma película! ¡Yuju! Uy, acabo de tener un dejavú, me suena que ya he dicho algo parecido.
En plena fiebre del cine de Artes Marciales y con Bruce Lee en su apogeo, a la Hammer no se le ocurrió nada mejor que un cruce entre chupasangres y reparteleches. ¡Pues sí, funciona, ¿qué pasa?! Kung-Fu contra los siete vampiros de oro es una de las más grandes películas cutres que se han hecho en la Historia. Ya lo dice una de las frases comerciales: “Terror de la Hammer y Emociones del Dragón en la primera y espectacular película de Kung-Fu y terror“. Si me hubiesen dicho éso con 16 años, en la butaca de un cine, mientras veía el trailer, estaría rezando todo lo que supiese por que echasen esa peli en lugar de la que fuesen a echar pero, para bien o para mal, las cuatro o cinco veces que la he visto -llamadme loco, llamadme freak, pero tratadme como a una persona-, han sido en la televisión o en el monitor de un ordenador.
Ésta es la última película en la que el gran Peter Cushing encarnó al Dr. Van Helsing. De hecho, el reparto hubiese sido redondo si Christopher Lee hubiese encarnado a Drácula, pero rechazó el papel seguramente porque no es más que un personaje secundario que aparece al principio y al final de la película. El resto del reparto -si seré freak, que ya desprecio lo que no sea Peter Cushing- destacable, está compuesto por David Chiang (Hsi Ching) y Shen Chan (Kah), ambos actores chinos muy prolíficos… en el cine chino de la época, que no es que despuntase mucho que digamos. Shen Chan, concretamente, tiene un curioso parecido con Chow Yun-Fat en La maldición de la flor dorada (Zhang Yimou, 2006) y Piratas del Caribe: En el fin del Mundo (Gore Verbinski, aunque podría haberla dirigido ese niño de 2 años que pasa por la calle, 2007).
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Dentro del aspecto técnico se podrían destacar los escenarios, que están bien contruídos y/o elegidos, salvo por el abuso de las luces -principalmente rojas y verdes-, que aparecen por todos los lados para crear, se supone, una atmósfera más aterradora.
En el apartado del guión no hay cosa que llame más la atención que la propia historia en sí. “Quicir”, que un monje -o lo que sea- chino vaya a buscar a Drácula hasta Transilvania en 1804 porque quiere despertar a los vampiros de oro pues, hombre, ¿qué quieres que te diga?… Y que los siete hermanos sean maestros del kung-fu y tengan que ir a buscar a Van Helsing porque no pueden acabar con los vampiros cuando lo único -o casi- que hace Van Helsing es menear una antorcha de un lado a otro para que no se le acerquen… pues, hombre… Y la necesidad de meter a una mujer occidental en el guión para que haya una historia de pseudo-amor, es que ya canta mucho: Una sueca o finlandesa, o algo, adinerada (Vanessa Buren) que, escapando de Alfredo Landa va a parar a China donde conoce a Van Helsing que, curiosamente, necesita dinero para viajar por China… como si hiciese falta mucho dinero por aquel entonces para viajar por el interior de China; si ahora está tirado -salvo el avión-, entonces ni te cuento. Una escena buenísima es cuando Vanessa Buren y Leyland Van Helsing son atacados por los malosos esbirros del más maloso Leung Hon (Wong Han Chan): bueno, bueno, bueno, el plano de la tía, pegada a la pared y poniendo cara de damisela en apuros es impagable.

¡Oh! y algo curioso: Cuando Hsi Ching (David Chiang) va a hablar con Van Helsing, entra en su casa escalando la fachada hasta el balcón. ¿Quería matarlo pero luego cambia de opinión? ¿Si sólo quiere hablar con él, por qué no usa la puerta?
Los diálogos son bastante convencionales. Así, que se pueda destacar, lo absurdo de la contestación que Leyland Van Helsing (Robin Stewart) le da a Vanessa Buren (Julie Ege) cuando ésta dice que quiere conocer a su padre porque es un famoso cazador de vampiros: “Mi padre es, sobre todo, un antropólogo, y me temo que jamás ha cazado a un vampiro“. Situémonos: el hijo ve que su padre va a salir de casa y le pregunta: “¿Dónde vas, papá?”. El padre mira al hijo y piensa: “Como le diga que me voy a matar a Drácula, va a pensar que me voy de putas, así que le digo que voy a un yacimiento a limpiar puntas de flecha y listo”. Y así pasan los años y, cuando la otra le pregunta, pues dice que su padre no ha matado a un solo vampiro.
Y lo absurdo de la “inyección” de Vanessa Buren en el viaje: “Yo financio el viaje con una condición“, dice. “Y, ¿cuál és, señora?”, pregunta Van Helsing. “Que me lleven con ustedes. Creo que una caza de vampiros ha de ser emocionante“, responde Vanessa. Y se queda tan ancha.
Hasta ahora, la película no es demasiado cutre, la verdad. ¿Qué es lo que hace a Kung-Fu contra los siete vampiros de oro una de las obras maestras cutres de la Historia del cine? Efectivamente, los efectos visuales. Voy a dejar los vampiros para el final, porque vamos a hacerlo en plan Bricomanía, con un paso a paso para construir un vampiro de oro.
Ya comienza bien la película: Cuando Kah (Shen Chan) está llegando al castillo de Drácula (John Forbes-Robertson), se ve una cruz con un portal de Belén en el camino y las figuras son de ¡plástico! El efecto de los murciélagos cuando Kah ha entrado en el mausoleo de Drácula es maravilloso: tres o cuatro murciélagos de plástico con sus hilos y los estúpidos ruiditos de fondo, como si hubiese tres personas con los martillos de goma de las ferias dándoles una y otra vez contra una mesa. ¡Oh, fascinante! En su primera aparición, Drácula parece poco menos que un drag-queen novato. Y el efecto de la niebla azul cuando Drácula toma el cuerpo de Kah… ¡Oh, qué grande!

Más adelante, mientras Van Helsing explica la leyenda de los siete vampiros de oro, aparece el interior de la pagoda con las mesas en las que están prisioneras las jóvenes chinas que han raptado de la aldea -lógicamente, enseñando bien las tetas, que es indispensable- y el caldero de sangre hirviendo que más parece de gelatina hirviendo.
¿Y el salakof de Van Helsing cuando van en busca de la aldea? ¿Por qué tienen que parecer tan ridículos los occidentales cuando salen de excursión?

Las escenas de lucha también son maravillosas. Las armas son de plástico y están pintadas de plata, canta demasiado -sobre todo en las hachas- porque en los primeros planos son armas reales y se nota la diferencia de brillos. Claro que las armas son lo de menos porque las luchas en sí son un poco cutres porque se nota dónde va a dar el siguiente golpe cada uno porque el contrario está posicionándose un segundo antes. En varias ocasiones, alguien está luchando, rodeado de enemigos, y de repente se da cuenta de algo, se queda mirando al infinito unos segundos sin que nadie le ataque -en plan “tiempo muerto”- y se va corriendo hacia donde sea. Y lo más grande es cuando le cortan la mano a uno de los hermanos y se ve el corte limpísimo, sin sangre, en la mano de plástico que cae al suelo.


Número I
Construya su propio vampiro de oro
- Cójase una ciruela gigante.
- Tíñase de gris con la ceniza de los ceniceros de casa y agua.
- Métase a remojo durante un tiempo hasta que esté más “agarbanzada” que una ciruela normal, un garbanzo o los dedos de cualquier persona después de estar a remojo durante horas.
- Mientras tanto, bájese al “Todo a 100″ de la esquina y cómprese lo siguiente: Un paquete de palillos redondos, un antifaz (da igual cómo sea), las primeras ropas que se vean que parezcan un poco chinas y un super-pegamento de ésos tipo Loctite. De camino a casa, pásese por casa de su abuela y cójale la peluca más vieja que tenga y el esmalte dorado para las uñas.
- Péguense los palillos en la mitad inferior de la ciruela gigante que ha estado a remojo con cuidado de no caer en la tentación de clavar unas aceitunas rellenas o pepinillos antes de pegarlos.
- Péguese también la peluca de su abuela en la parte superior de la ciruela.
- Gaste hora y media en dar dos capas de esmalte dorado al antifaz del chino y, una vez seco, péguese en la parte superior, entre los palillos y la peluca.
- Ya tiene la mitad del trabajo. Ahora, sólo tiene que conseguir un maniquí, ponerle la ropa del chino, quitarle la cabeza y reemplazarla por su ciruela decorada.
- Si desea más realismo, también puede comprar una espada de plástico en el mismo “Todo a 100″ y meter una tetera hirviendo dentro del maniquí, perforarle el ombligo, ponerle un tapón y así, cuando le quite el tapón, le saldrá vapor de dentro, ¡como en la película! Y también le puede meter bengalas dentro para que salgan chispas cuando lo queme.
- Si quiere los siete, haga lo mismo siete veces.

Construya su propio muerto viviente (más económico):
- Coja también una ciruela gigante.
- Deje que se pase, hasta que alcance un color verde.
- Déjela a remojo, como veíamos en la construcción del vampiro de oro.
- Baje al “Todo a 100″ para comprar la ropa de chino y el super-pegamento. De vuelta a casa, pásese por la casa de su abuela a robarle otra peluca.
- Pegue la peluca a la ciruela (si tiene calvas, mejor).
- Vacíe la ciruela por dentro y haga unos agujeros para los ojos.
- Secuestre al chino del “Todo a 100″ donde ha comprado las cosas y póngale la ropa y ajústele la ciruela a la cabeza. Puede amordazarlo para darle más realismo, ya que, al intentar gritar, dirá cosas como “¡¡MMmmm!!” o “¡Gmmmmmggg!”, que siempre dan ambiente.
- Si lo desea, puede atarle los pies para que tenga que andar a saltitos, como en la película.
- La máscara dorada es opcional.
- Repita los pasos tantas veces como quiera para crear un ejército de campesinos-chinos-muertos-vivientes.















Quizás he visto esta película 2 veces, quizás más, pero nunca llegareis a saberlo.
Lo que me he reído con la ciruela!!
muy facil criticar los efectos y demas,acuerdensen queen ese tiempo era lo que habia,mas adelante nos vamos a reir de los efectos de matrix ,bue nosotros no claro
Es verdad, en la época de “La guerra de las galaxias” los efectos eran malísimos y por éso los efectos de “La guerra de las galaxias” son malísimos, ¿no? Ah, no, que los efectos de “La guerra de las galaxias” son buenísimos… O de “Metrópolis”, que es mucho más antigua… pues no, los de “Metrópolis” son cojonudos.
Léete la crítica y luego comenta. Por cierto, la peli tiene un 8 de nota global, no se si se verá, y me parece muy exagerado porque con un 6 iba que se mataba…
Matrix… la 1 no, pero la 2 y sobre todo la 3 podrían estar perfectamente en este blog por los guiones tan cutres que tienen…
Aaaay, Jorge, Jorge, no podrñia estar mas de acuerdo con lo de matrix, de hecho podías poner las criticas de la dos y, sobretodo, la tres. No creo que a nadie le extrañara. Sin embargo en mi opinión, Matrix (hagamos como si sólo hubiera una) es una de las mejores películas de entretenimiento de los noventa, por mucho que los frikis digan que Dark City es anterior y bla, bla,bla.
Bueno, al tajo! vampiros y kung-fu, eh? Parece realmente cutre. Es lo que yo siempre he llamado una “pesadilla conceptual”, pero si la concedes un interés tan alto.. habrá que verla, que seguro que tiene su gracia.
Se te ha olvidado una gran cutrez. Los vampiros se asustan de la estatua de Buda (toma ya).
¿De qué se asustarán los vampiros en un país aconfesional?
Mmm… el tema de Buda en concreto lo explica Van Helsing en la Universidad. Lo que dice es que los vampiros de cada región del globo tienen sus propias características, pero que todos temen los símbolos sagrados, sean de donde sean. Es cierto que con ésto lo que da a entender es que todo dios existe porque si no, sería imposible temer a todos… los shinto, por ejemplo, tienen millones de deidades, así que no creo que haya vampiros en Japón según esta explicación.
hola que tal.
Lo bueno de esta pelicula es el actor
principal sobre todo los efectos son un poco
malos.
Los vampiros mas que miedo dan un poco de
asco porque parecen ciruelas pochas.
las peleas son tan cutres que se nota como
se apartan condo lanzan un puño o una patada.
Saludos
os podreis reir,pero este cine, mal llamado B mantenia los cines de la epoca funcionando,dio muchos dividendos a personas que vivian de esto . y si de terror hablamos,hubo quien se asusto.Nota,no hay cine malo.
Raúl: sí que hay cine malo. De hecho, hay cine que debería de borrarse de la faz de la Tierra mandando a otro planeta y detonando 20 artefactos nucleares en dicho planeta.
La frase “no hay libro malo porque de todos se puede aprender algo” acaba en “sobre todo, que no hay que volver a leerlos” (los malos, se supone). Si lo único que se aprende es que no hay que volver a leerlos, es mejor no leerlos desde el principio.
Dicho lo cual, “Serie B” no significa mal cine, significa bajo presupuesto y no creo que denigre nada, sino que refleje una realidad. Como dices, este cine dio de comer a mucha gente en su tiempo y principalmente -sobre todo en las producciones Hammer- se hizo para ganar dinero. La calidad artística o la capacidad de entretenimiento de cada película B suele ir independiente de estos temas monetarios.
A mi, personalmente, lo que me parece lamentable es hacer producciones “A” con el único pretexto de lanzar videojuegos, muñequitos (véase la segunda trilogía de Star Wars) o de aprovecharse de una maquinaria potentísima que nos mete por los ojos pedazos de mierda como si fuesen lingotes de oro. El cine B no me parece en ningún caso lamentable; me parece que es un esfuerzo, a veces acertado y otras desacertado -como todos los esfuerzos- por crear una buena receta sin tener todos los ingredientes. Volviendo a lo anterior, crear una mala receta teniendo a tu disposición todos los ingredientes y utensilios de cocina que se quieran es lo realmente lamentable.
Salud!
me gustaria tener esa pelicula asi como la leyenda de los siete vampiros de oro i no las encuentro en ningun lado sabe alguien donde conseguirlas