
El abominable Doctor Phibes (The abominable Dr. Phibes)

Año:1971
Duración: 94 min.
Género: Terror, Comedia
Director: Robert Fuest
Actores: Vincent Price, Joseph Cotten, Virginia North, Terry-Thomas, etc.
Más datos en la IMDB
Minisinopsis: Doctor, científico, organista y teólogo, el Doctor Phibes busca venganza contra los nueve doctores que atendieron a su esposa antes que esta muriera.
Si ya has visto la película, puedes seguir leyendo.

El abominable Dr. Phibes no es una peli cutre -no en la grandiosidad de muchas de las pelis que he comentado-. El interés de esta película reside en que parodia las películas de terror de su época y parte de las pasadas. Igual que Cervantes exagera la figura del caballero andante para parodiar, James Whiton y William Goldstein crean una mezcla entre El fantasma de la ópera y Fu Manchú, principalmente, y le dan un toque de La pantera rosa y de El quinteto de la muerte. El resultado es una película espléndida con un reparto brutal: Vincen Price (Phibes) en un papel que sólo puede expresarse a través de sus ojos; Joseph Cotten (Vesalius) grandísimo actor de Ciudadano Kane (Orson Welles, 1941) o El tercer hombre (Carol Reed, 1949) entre otras magníficas películas; el maravilloso actor británico Terry-Thomas (Dr. Longstreet) que participó en comedias sesenteras como Guia para el hombre casado (Gene Kelly, 1967) o Cómo matar a su propia esposa (Richard Quine, 1965) -que debo agradecerle a mi padre que las grabase de la tele en VHS-; Peter Jeffrey (Inspector Trout), que haría la mayor parte de su carrera en las series para televisión; y una serie de secundarios que, con mayor o menor filmografía, tienen un papel muy bien trabajado en esta película. Entre estos secundarios, habría que destacar la presencia, casi testimonial, de Hugh Griffith, en el papel del rabino, otro grandísimo actor británico.
Técnicamente, pues, la película roza lo impecable. A parte de la dirección y el casting, cabe mencionar el montaje (la escena de los murciélagos está muy bien montada), y la música, que acompaña a buena parte de las escenas en las que Phibes aparece en su casa. Oh, y sobre la música, ¡los créditos del final con “Somewere over the rainbow” tocado con órgano es símplemente genial!

Sobre el desarrollo del guión, como buena sátira, podría decirse que cumple a la perfección y, como buena comedia ácida del tipo La pantera rosa, habría que destacar que no se están haciendo gracietas todo el rato, sino que se van soltando cosas sutílmente, sea en los diálogos o en las propias escenas, pero sin abusar porque se supone que lo cómico es la parodia en sí de las películas de terror.
Fallos, como tales, no he descubierto ninguno. Si acaso, algún fallo no sé si de guión o del script. Uno de ellos se produce con la primera muerte que aparece: la jaula para los murciélagos que se ve abierta es más bien pequeña, del tamaño de un tragaluz, y más tarde se descubrirá una veintena de murciélagos en la habitación, lo que me recuerda a una peli de Steven Seagal -no me pidáis que recuerde el título de ninguna película de esa especie de masa gelatinosa con coleta- en la que iban en un barco y se veía cómo bajan cinco personas de un helicóptero y luego el Seagal se pegaba con cuarenta malotes que nadie sabía de dónde habían salido… a no ser que el barco llevase 20 años en el mar y les hubiese dado tiempo a tener niños malotes a los que entrenarían en la cubierta del barco para matar al Seagal… (cómo desvarío). Hay otra escena en la que la policía pregunta al ama de llaves del Dr. Longstreet sobre la muerte del mismo, ésta les revela que había escuchado un violín a las 2 y media de la mañana. En la escena en la que a Vulnavia (Virginia North) se la veía tocando el violín mientras Phibes está con Longstreet es de día.
Diálogos graciosos, cargados de sarcasmo británico, hay varios. Por destacar algunos:
- El producido entre el Inspector Trout y el joyero, cuando le lleva el colgante que encuentra en la escena del crímen de Longstreet:
Trout: “¿Quién encargó la colección?“
El joyero: “Una dama“
Trout: “Ah, una mujer“
El joyero: “No, una dama (…)“
Trout: “¿Cómo era ella?“
El joyero:”Pues era alta, atractiva, jóven (…) pero era…“
Trout: “¿Inteligente?“
El joyero: “Muy elegante“
Trout: “Ah, sí, claro. ¿Podría usted decirme algo más de ella?“
El joyero: “No, no creo. ¿No apunta lo de muy elegante?“
- O cuando el Sargento Schenley (Norman Jones) regresa de su intento infructuoso por salvar al Dr. Kitaj y habla con el Inspector Trout al salir del coche:
Trout: “Debería haber corrido más“
Schenley: “¿Más? Llegué dos minutos antes que si hubiera ido en tren“
Trout: “Pero dos minutos después del accidente“
Schenley: “Conduje a 140km/h por las afueras de la ciudad. Creí que iba a explotar el motor un par de veces.“
Trout: “¿De quién es este coche, por cierto?“
Schenley: “No lo sé. Cuando me dijeron que avisara a Kitaj cogí el coche más rápido que encontré“
Trout: “Supongo que será de los nuestros”
Schenley: “Debe de serlo”
- Poco más tarde, Trout habla con Waverley sobre la investigación:
Waverley: “¡Eh, oiga! ¿Hay alguna noticia de ese tal Fibs?”
Trout: “Phibes, señor”
Waverley: “¿Tiene el vicio de contradecir a sus superiores, Thrit?”
Trout: “Bueno, estamos sobre su pista”
Waverley: “¿Dónde han concentrado la búsqueda? ¿Dónde le vieron por última vez?”
Trout: “En Hayli”
Waverley: “Hayli, bien. ¿Dónde?”
Trout: “En el cementerio, señor”
Waverley: “¿En el cementerio?”
Trout: “Sí señor, allí fue enterrado”
Waverley: “Bien, buen trabajo, Perch”

En lo referente a lo visual, desde la primera escena podemos ver al Doctor Phibes en todo su esplendor: Comienza cubierto con un atavío negro y encapuchado, tocando el órgano -lo de tocar es un decir, porque la verdad es que la forma de tocar canta muchísimo por los aspavientos que hace Price con las manos-, rodeado de sus autómatas músicos -personas con máscaras de hojalata que repiten mejor o peor los mismos movimientos, maravillosos-, como un fantasma de la ópera beat. Beat porque Price lleva el pelo cortado -mejor dicho, la peluca- a lo Beatle. Y ¿qué decir de las prótesis que Phibes se pone en la cara? Que son grises, por Dios, ¡dadles un poco de color con unos Carioca o unos Alpino o algo, que están muy tristes! Luego está el tema de los acoples que se hace para poder hablar a una especie de gramófono, que es la monda: va enchufándose el cuello a un cable por todas las habitaciones para que se le oiga. Y, ¿Por qué bebe por un lado del cuello? Queda gracioso pero luego se ve que tiene boca… Cuestión que nos lleva al rostro deformado de Phibes, la máscara, supongo, en vez de maquillaje, que resulta muy efectiva y que está bastante bien hecha.
¿Y los numeritos musicales de Phibes con Vulnavia? Oh, geniales. los trajes de Vulnavia en plan actriz de los años 30-50 y la orquesta de autómatas tocando. Incluso, en la escena en la que Phibes y Vulnavia bailan, se vé cómo ésta se tiene que aguantar la risa.
Dentro de lo cutre, propiamente dicho, tenemos el momento en la escena de los murciélagos, cuando entra el camarero, vemos que el murciélago que vuela hacia la puerta ¡es de plástico y se ve el cable que lo sujeta!
El decorado de la casa de Phibes también es un poco cutrecillo: es una mezcla entre art-decó y los decorados de los musicales de los años 30… ¡Sí, como el palacio de Fu Manchú en “La máscara de Fu Manchú“! Encima aparece la cara de la mujer de Phibes por todas partes; incluso en la rueda del teléfono hay una fotografía suya ¡hasta dónde llega la obsesión de este tipo!.

Los líquidos de la película parecen un flash derretido con maizena o jarabes con colorante. La sangre, el jugo de las coles de bruselas (qué gran escena la de la destilación de las coles de bruselas) y el ácido del final son el mismo líquido con diferente colorante.
Y el colofón se produce en la escena en la que la enfermera es rociada con la destilación de las coles de bruselas y devorada por langostas. Primero hay que agradecer que la calavera de la tía esté sucia y no limpia, como aparecen las calaveras y huesos en general en la mayoría de las películas; y luego hay que destacar el cambio del color del pelo, que es gris (como mucho debería haberse vuelto verde), y lo rápido que se le han comido la cara las langostas, pues sólo habría pasado como 45-60 minutos desde que Phibes metiese las langostas en el cuarto.

Como he dicho al principio, El abominable Doctor Phibes no es una película cutre. Es una película que parodia a otras, que cuenta con un reparto magnífico, un buen guión, algunos fallos menores y unas cuantas escenas memorables (las escenas del asesinato con el unicornio de bronce, de la muerte del doctor Kitaj, en la que Phibes olisquea una flor con Vulnavia al fondo tocando el violín, o la de la destilación de las coles de bruselas, concretamente, merecen toda la película). Muy recomendable.















Muy chulo el blog, no lo conocía.
Enlazado quedas.
Saludos!
Hola
Quede gratamente sorprendido por esta gran pelicula
no la conocia de nada y es muy buena , gran
actuacion del genial Vincent Price ,
la ambientacion es de lo mejorcito que he visto.
Aunque una cosa la ambientacion de la
pelicula esta realizada en los años 30 – 40
o en los años 70 porque la casa del cirujano
jefe es totalmente una casa modelo de los
años 70.
El blog es muy bueno a seguir comentando peliculas
campeon.